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Meditación del día 30 de agosto

por Pbro. Luis A. Zazano
Mateo 16,21-27

Evangelio según san Mateo 16,21-27

Desde aquel día, Jesús comenzó a anunciar a sus discípulos que debía ir a Jerusalén, y sufrir mucho de parte de los ancianos, de los sumos sacerdotes y de los escribas; que debía ser condenado a muerte y resucitar al tercer día.
Pedro lo llevó aparte y comenzó a reprenderlo, diciendo: “Dios no lo permita, Señor, eso no sucederá”.
Pero él, dándose vuelta, dijo a Pedro: “¡Retírate, ve detrás de mí, Satanás! Tú eres para mí un obstáculo, porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres”.
Entonces Jesús dijo a sus discípulos: “El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga.
Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; y el que pierda su vida a causa de mí, la encontrará.
¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero si pierde su vida? ¿Y qué podrá dar el hombre a cambio de su vida?
Porque el Hijo del hombre vendrá en la gloria de su Padre, rodeado de sus ángeles, y entonces pagará a cada uno de acuerdo con sus obras.

La cruz

1) Anunciar: Da gracias a Dios por lo que tienes, porque la gratitud aumenta la autoestima y las relaciones. Muéstrame a alguien agradecido y te mostraré alguien que envejece dignamente. Si nuestra felicidad o nuestro gozo dependen de algo que necesitamos o consumimos, entonces estamos metidos en un punto de siempre necesidades y la necesidad nos hace personas enojosas, dolidas de la vida. Recordá que lo que tenemos no es nuestro, porque nada te llevas de este mundo. En 100 años en tu casa vivirá un extraño, tenelo por cierto. Aprende a vivir el día, porque nada nos llevamos de esta vida.

2) Reprenderlo: El sabio aprende más de los necios que el necio del sabio. Por eso te comparto el mito de Ícaro: cuenta la leyenda que el inventor Dédalo creó las alas de cera para que él y su hijo Ícaro escaparan del laberinto donde estaban presos. Antes de despegar miró a su hijo a los ojos y le dio una advertencia “Ícaro, no vueles tan alto porque el sol puede derretir la cera de tus alas. Tampoco vueles tan bajo, porque el ala puede mojar tus plumas y vas a caer al mar”. Ícaro asintió. Saltaron y volaron, pero, al sentir la libertad, Ícaro se sintió tan libre que empezó a subir más y más hasta que la cera se derritió por el sol. Se desprendieron las plumas de sus alas y cayó. La lección es: no te vayas al extremo de creeerte invencible, porque te vas a quemar. Pero tampoco te vayas al extremo del miedo, porque te vas a ahogar. La paz no está en tocar el cielo ni arrastrarte por la tierra, sino en tener la sabiduría de recorrer el camino medio. Aprende a volar con equilibrio, no tan arriba que se te suba el ego ni tan abajo que se te olvide lo que vales.

3) Gloria: Aprende a vivir la vida con las cruces. sin dejar de ver en las cruces de tu vida una oportunidad. Saber ver los dolores como enseñanzas te hace resucitar. Ver el éxito como único fin te puede hacer perder y olvidarte del para qué estas. La vida se construye con cruces y se estabiliza con glorias. Algo bueno está por venir.


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