Hoy 7 de febrero la Iglesia recuerda al Beato Pío IX
Nació en Senigallia, Italia, en 1792, su nombre era Giovanni María Mastai-Ferretti, creció queriendo ser sacerdote y siguió esa meta hasta que fue ordenado en 1819. Su primera asignación fue en un orfanato, donde fue conocido por el amor que compartía con los niños. Fue elegido para acompañar al delegado apostólico en Chile, su labor apostólica se polarizaba en la acción caritativa con los pobres y sucesivas tareas pastorales. Entre otras responsabilidades que le confiaron fue: canónigo de Santa María en Vía Lata; arzobispo de Spoleto; dirigió el gran hospital de san Michele; cardenal presbítero titular de la Iglesia de san Pietro e Marcelino.
Fue elegido pontífice el 16 de junio de 1846. Era el sucesor de Gregorio XVI. Se le ha denominado “el Papa de la Cruz”. () No en vano, su largo pontificado duró 32 años, transcurrió en una época histórica convulsa; momento difícil para ser líder de la Iglesia a causa de los conflictos políticos entre las naciones y los argumentos religiosos sobre la función de la Iglesia en el mundo, Pío IX siempre se dirigió a Dios para pedirle ayuda y dirección.
En 1854 proclamó el dogma de la Inmaculada Concepción, hito histórico eclesial de gran relevancia, según el cual la Virgen María fue concebida en el seno de su madre, Santa Ana, sin ser alcanzada por la mancha del pecado original. Designó a san José, Patrono de la Iglesia Universal, dio gran importancia a la espiritualidad popular, reconoció las apariciones de María en La Sallete y Lourdes, convocó al Concilio Vaticano I y dentro del mismo promulgó el dogma de la infalibilidad papal.
Pío IX apoyó y guio a san Juan Bosco en la fundación de la Congregación Salesiana, le sugirió que se le llamara “sociedad”, que tuviera votos, pero no votos solemnes, un hábito sencillo y prácticas de piedad intensas, pero no demasiadas complicadas. Convenció a don Bosco de escribir sus memorias para dejarle a los salesianos un legado espiritual. Durante su pontificado, aprobó la Constitución y Sociedad Salesiana, el Instituto de Hijas de María Auxiliadora y la Asociación de Cooperadores Salesianos.
Decía que nada podía terminar con la Iglesia, “Ninguna cosa es más fuerte que la Iglesia, pues está la palabra de Jesús: El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán”. Su amor sin reservas por la Iglesia, la vivencia de la caridad, la fidelidad al sacerdocio y la tutela de los misioneros fueron las pasiones de este gran pontífice. Sencillo y cercano gozó del cariño de la gente.
Murió el 7 de febrero de 1878. El Papa Juan Pablo II lo beatificó el 3 de septiembre de 2000.
Pidamos a Pío IX que nos ayude a seguir las huellas de Jesús viviendo las enseñanzas de nuestra Iglesia, porque hasta el cielo no paramos.