¡Madre, dirige tu mirada sobre nosotros!
Hoy 9 de julio celebramos la fiesta de Nuestra Señora de Itatí.
El santuario de Nuestra Señora de Itatí se encuentra en Itatí, a orilla del Río Paraná a 70 kilómetros de la ciudad de Corrientes en la República Argentina. La imagen está tallada en madera, sus manos juntas en posición de oración, viste un manto azul y túnica blanca.
Se cree que la imagen de la Virgen de Itatí fue traída de la reducción de Ciudad Real y venerada en la de Itatí, poblado fundado hacia 1615 por el misionero franciscano Luis de Bolaños, en el Alto Paraná.
Al ser atacada la reducción, los franciscanos emigraron hacia el sur, llevando consigo la imagen de la Virgen y así llegaron a la región de Yaguarí, donde estaba la reducción de otro franciscano, fray Luis Gámez. En ese lugar realizaron un oratorio y colocaron la estatua, pero un nuevo ataque destruyó el lugar y la imagen desapareció, para luego ser encontrada en el río Paraná por un grupo de indios. Éstos vieron a la Virgen sobre una piedra rodeada de una luz muy brillante. Fray Gámez ordenó su traslado a la reducción, pero la imagen volvió a desaparecer retornando a su lugar cerca del río.
Los religiosos y pobladores entendieron que la voluntad de María era quedarse en la vera del Paraná, por lo que se dispuso el traslado del asentamiento a esos parajes, dándole el nombre a la nueva reducción de “Pueblo de la Pura y Limpia Concepción de Nuestra Señora de Itatí”, con el tiempo comenzó a conocerse simplemente como “Itatí”.
La devoción a la Virgen de Itatí fue el vínculo entre dos razas que poblaron el litoral argentino, la guaraní y la europea. Siendo hijos de una misma Madre es más fácil descubrirse como hermanos, la convivencia se hizo posible y las razas mezclaron sus sangres al amparo de Nuestra Señora de Itatí. Hoy pidamos a la Virgen de Itatí nos ayude a crecer en la fraternidad de pueblos y a descubrir nuestra vocación de unidad en sabernos hijos del mismo Dios, porque hasta el cielo no paramos.