Hoy 2 de enero, dentro del tiempo de Navidad y después de los días principales de la Octava, se celebra a los santos Basilio Magno y Gregorio Nacianceno.
Santos en el cielo, amigos en la tierra, hombres de gran cultura, ambos se sintieron atraídos por la vida monástica. Por esta gran comunión en Cristo, la Iglesia recuerda el mismo día a estos santos.
San Basilio Magno nació en Cesarea, (Asia Menor), alrededor del año 300, en una familia que floreció en frutos de santidad. Tras recibir sus primeros estudios en su lugar natal, completó su formación en Constantinopla y Atenas. Cuando volvió a su país, su hermana lo exhortó a llevar una vida de santidad. Basilio se fue a vivir a Egipto para aprender de los monjes del desierto su modo de vivir, en soledad. Al volver de allá se hizo monje y redactó sus famosas “Constituciones” que son la primera Regla de vida que se escribió para religiosos. En ellas enseña a cómo vivir en oración, estudio, buenas lecturas y trabajos manuales en un monasterio y cómo hacerse santo en la vida religiosa. En esas “Constituciones” se han basado los más famosos fundadores de comunidades para redactar los reglamentos de sus congregaciones.
San Basilio Magno fue elegido obispo de Cesarea, donde fundó una ciudadela para las obras de caridad con una leprosería, un hospicio y un hospital. Combatió contra los arrianos que negaban la divinidad de Cristo y los macedonios que negaban la divinidad del Espíritu Santo.
Por su oratoria, sus admirables escritos y por muchas obras que hizo a favor del pueblo, fue llamado “Basilio el Grande”. Era amado por cristianos, judíos y paganos.
San Basilio Magno estudió mucho la Biblia y sus sermones están llenos de frases de la Sagrada Escritura. Era especializado en filosofía y en literatura, y así sus escritos están redactados de una manera muy sabia y agradable. Todos sus escritos tienen por fin hacer que la gente ame más a Dios y se vuelva más santa.
Falleció en el año 379, fue sepultado en medio de una cantidad de gente, como nunca se había presenciado en aquella ciudad.
San Gregorio Nacianceno nació en Capadocia, actual Turquía, el mismo año que san Basilio. También san Gregorio había crecido en una familia llena de santidad como su amigo Basilio. (artandhistory.org) Tenía una preparación muy sólida, se había formado primero en Cesarea, en Capadocia; después en Cesarea Marítima, Alejandría y Atenas, alimentaba esta formación con la oración constante en escucha de Dios, que hacía que fuera brillante en la predicación y escribiendo. Atraído por la vida monástica, vivió un tiempo en un eremitorio fundado por san Basilio, pero después tuvo que dedicarse al gobierno de la diósesis de Nanziano y, más tarde, en Constantinopla, donde pronunció los célebres discursos teológicos sobre la Trinidad. En esta fase, tuvo como discípulo a san Jerónimo, al que ayudó a perfeccionar el griego.
Cuando murió en el año 390, san Gregorio Nacianceno dejó sermones y cartas que tratan, en especial, sobre la divinidad del Espíritu Santo y la dignidad de la Virgen como Madre de Dios.
Señor, que te dignaste instruir a tu Iglesia con la vida y doctrina de san Basilio Magno y san Gregorio Nacianceno, te pedimos que nosotros también busquemos humildemente tu verdad y la vivamos fielmente en el amor. Porque hasta el cielo no paramos.