Fraile capuchino que vivió entre los siglos XVI y XVII.
Hoy, 21 de julio, la Iglesia celebra la memoria de san Lorenzo de Bríndisi. Fraile capuchino que vivió entre los siglos XVI y XVII.
Nació en Bríndisi, Italia, en 1559. Fue bautizado con el nombre de Julio César Russo. Su padre falleció poco después de su nacimiento. Su madre, confió la educación del niño a los Conventuales de Bríndisi.
De adolescente se trasladó a Venecia, al lado de su tío sacerdote. Fue allí que conoció a los capuchinos. Entre ellos, sintió el llamado para seguir de cerca los pasos de san Francisco de Asís. Con el hábito de religioso, recibió el nombre de fray Lorenzo.
Durante sus estudios de filosofía y teología en la universidad de Padua, se distinguió por dar muestras de una excepcional agudeza intelectual y una insaciable sed de saber, en especial sobre las Sagradas Escrituras, que aprendió de memoria, así como las lenguas bíblicas que profundizó de manera autodidacta. Fray Lorenzo, fue estimulado para que predicara incluso antes de su ordenación, obteniendo muchas conversiones, tanto en ese período como después de hacerse sacerdote.
Fue lector, guardián, maestro de novicios, vicario provincial, definidor general y general de la orden. Fiel y obediente cumplidor en todas sus misiones que le encargaban. Se destacaba por sus dotes diplomáticas, logrando la reconciliación entre gobernantes enemistados, defendiendo a la Iglesia ante los turcos. La autoridad moral que tenía lo hacía ser considerado como un consejero solicitado y escuchado.
Su dominio de lenguas, le permitió llevar exitosamente la misión que el papa Clemente VII le encomendó: la conversión de los judíos.
Impulsó la fundación de la orden en Praga, superando toda clase de pruebas y dificultades. Abrió otros conventos en Europa, entre ellos los de Viena y Graz.
Cuando fue elegido general de la orden, recorrió a pie gran parte de Italia y de Europa. Nunca aceptó tratos a favor. Quiso ser considerado como los demás, participando en las tareas domésticas con humildad y gozo de espíritu. Huía de los honores, manteniendo su buen humor con todos.
Dejó escritas numerosas obras, entre ellas, sermones, comentarios del Génesis, y el Marial dedicado a la Virgen María.
Los grandes hombres, gobernantes y religiosos se rindieron ante este santo, que falleció en Lisboa en 1619. San Juan XXIII lo declaró doctor de la Iglesia, añadiendo el título de doctor evangélico.
Señor Jesús, que marcaste la vida de san Lorenzo de Bríndisi con tu doctrina, en el día que lo recordamos te pedimos por su intercesión, que seamos fieles a la misma doctrina y que la proclamemos con nuestras acciones. Porque algo bueno está por venir.