“Orad en cuatro tiempos: adoración, acción de gracias, reparación, súplicas”
Nació un 4 de febrero de 1811 en Mure d’lsére, Francia. Pedro trabajó con su padre en su fábrica de cuchillos y en una prensa de aceite.
La familia no le facilitó realizar su vocación religiosa; porque pensaban que eran tan pobres y no estaban para gastos, que era imposible prescindir de la ayuda que el hijo debe reportar al padre en su vejez afirmando que también se puede agradar a Dios sin necesidad de buscar situaciones extremas. Pedro, siendo terco en su deseo, a escondidas alternó el oficio de afilador con sus estudios de latín.
El padre Joseph Guibert (futuro cardenal de París), pasó por el pueblo cuando Pedro tenía 18 años, y al enterarse de la devoción de él por la Virgen María, facilitó que el chico pudiera entrar en el noviciado de María Inmaculada de Marsella; pero una enfermedad lo puso al borde de la muerte y tuvo que regresar a casa.
Recuperada la salud, entró por fin en el seminario de Grenoble y recibió la ordenación sacerdotal en el año 1834. Años después, funda la Congregación del Santísimo Sacramento, que tiene como fin la adoración continua y permanente al Señor presente en la Eucaristía; para ello hacía falta contar con sacerdotes piadosos, llenos de fe y deseosos de adorar, y a ello se dedicó.
Agotado por las responsabilidades de fundador y primer superior general, marcado por las pruebas de toda clase, Pedro Julián Eymard muere en su tierra natal, a la edad de 57 años, el primero de agosto de 1868. Beatificado por Pío XI, en 1925, fue canonizado por Juan XXIII, el 9 de diciembre de 1962.
Él decía: “¡ah! Si las almas del purgatorio pudieran volver a este mundo, ¡qué no harían por asistir a una misa! Y si pudieras tú comprender su excelencia, frutos y ventajas no faltarías ni un solo día”.
“En el día de tu fiesta te rogamos san Pedro Julián Eymard que ruegues a Dios por nuestra fidelidad a nuestra religión y la adoración al santísimo Sacramento, porque hasta el cielo no paramos”.