Las flores de María
Por la señal de la Santa Cruz +
de nuestros enemigos +
líbranos Señor, Dios Nuestro +
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén +
Oración inicial
Oh, Virgen de Guadalupe, Madre de Dios y Madre nuestra, que te dignaste hablar a tu siervo Juan Diego con estas tiernas palabras: “Hijito mío, que no se turbe tu corazón, no temas. ¿No estoy aquí yo que soy tu Madre? ¿No estás acaso bajo mi protección y amparo? Llenos de confianza con estas palabras, te pedimos hoy las gracias que cada uno necesite y desee para su vida. También te rogamos que seamos fieles a nuestra fe y que en cada uno de nosotros siempre reine tu Hijo Jesús. Amén.
Lectura bíblica del sexto día:
“Regocíjense el desierto y la tierra seca, alégrense y florezca la estepa” Isaías 31, 1
Juan Diego al saber que su tío había sanado, ya su corazón consolado, suplicó a María lo mandara a ver al obispo y llevarle la señal de aprobación, para que creyera. La Señora del Cielo lo mandó a que subiera a la cima del cerro. Allí vería diversas flores, debía recogerlas y traerlas ante la Madre. Juan Diego se asombró de ver tantas flores, las más variadas, bellas y hermosas, ya aquel era un tiempo frío en el que no aparecen flores y allí menos, en esos pedregales. Llenó su poncho de aquellas flores y se presentó ante María. La Virgen le dijo que se las llevase al obispo para que éste vea en ellas, lo que va a cambiar el corazón de muchos.
- Pedir la gracia que se desea alcanzar de la Virgen de Guadalupe en esta novena.
(Padre Nuestro, Ave María y Gloria)
Oración final
Virgen de Guadalupe, hija de Dios, gloria y bendita. Gracias por ser nuestra guía, por iluminar nuestro camino y protegernos de los peligros. Ayúdanos a resolver nuestros problemas y danos fuerzas para soportar las penas que agobian nuestro corazón.
Virgen de Guadalupe, te pedimos salud para los enfermos, paz en el mundo entero. Muéstrales el rostro de tu Hijo a quienes no lo conocen.
Santísima Virgen de Guadalupe, en ti confiamos. Amén.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. +