Misioneras de la Caridad
Por la señal de la Santa Cruz+
de nuestros enemigos +
líbranos, Señor, Dios nuestro +
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo +
Oración inicial
Santa Teresa de Calcuta, tú permitiste que el amor sediento de Jesús en la cruz, se convirtiese en una llama viva dentro de ti. Llegaste a ser luz de su amor para todos.
Enséñame a dejar que Jesús entre y posea todo mi ser, tan completamente, que mi vida también pueda irradiar luz y amor hacia los demás. Amén.
Lectura bíblica del cuarto día:
“El que se apiada del pobre, presta al Señor, y Él le devolverá el bien que hizo” Proverbios 19, 17
Santa Teresa de Calcuta fundó la congregación Hermanas Misioneras de la Caridad, dedicadas al servicio de los más pobres entre los pobres. Pasarían dos años de prueba y discernimiento antes de que Madre Teresa reciba el permiso para fundar esta orden. Luego se pone su conocido sari blanco con ribete azul, para entrar definitivamente al mundo de los pobres.
La Madre Teresa comenzaba su día con Jesús en la Eucaristía y luego salía, rosario en mano, a los barrios marginales para atender a los rechazados, a los no amados, a los abandonados. Después de unos meses, sus antiguas alumnas se unieron a ella, una a una.
También fundó en 1963 a los Hermanos Misioneros de la Caridad. En 1976 la rama contemplativa de las hermanas. En 1979 los Hermanos Contemplativos. Y en 1984 los Padres Misioneros de la Caridad. Explicaba que cada rama de la gran familia de los Misioneros estaba escondida en una de las heridas de Jesús.
- Pedir la gracia que se desea alcanzar de santa Teresa de Calcuta en esta novena.
(Padre Nuestro, Ave María y Gloria)
Oración final
Señor, cuando tenga hambre, dame alguien que necesite comida; cuando tenga sed, dame alguien que precise agua; cuando sienta frío, dame alguien que necesite calor; cuando sufra, dame alguien que necesite consuelo; cuando mi cruz parezca pesada, déjame compartir la cruz del otro; cuando me vea pobre, pon a mi lado algún necesitado; cuando no tenga tiempo, dame alguien que precise de mis minutos; cuando sufra humillación, dame ocasión para elogiar a alguien; cuando esté desanimado, dame alguien para darle nuevos ánimos, cuando sienta necesidad de que cuiden de mí, dame alguien a quien pueda atender; cuando piense en mí mismo, vuelve mi atención hacia otra persona.
Haznos dignos, Señor, de servir a nuestros hermanos. Dales, a través de nuestras manos, no solo el pan de cada día, sino también nuestro amor misericordioso, imagen del tuyo. Amén
En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén +