Invitación a su segunda vocación
Por la señal de la Santa Cruz+
de nuestros enemigos +
líbranos, Señor, Dios nuestro +
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo +
Oración inicial
Santa Teresa de Calcuta, tú permitiste que el amor sediento de Jesús en la cruz, se convirtiese en una llama viva dentro de ti. Llegaste a ser luz de su amor para todos.
Enséñame a dejar que Jesús entre y posea todo mi ser, tan completamente, que mi vida también pueda irradiar luz y amor hacia los demás. Amén.
Lectura bíblica del segundo día:
“El Señor irá delante de ti; Él estará contigo y no te abandonará ni te dejará desamparado. No temas ni te acobardes” Deuteronomio 31, 8
Santa Teresa de Calcuta desde muy temprano se interesó en la idea de convertirse en misionera. Realizó este proyecto en Dublín, Irlanda, con las Hermanas de Loreto. Allí recibió el nombre de sor Teresa, en honor a santa Teresa de Lisieux. Luego fue enviada a una escuela secundaria para enseñar en Calcuta. Enseñó allí durante muchos años.
En 1946, viajaba en tren para su retiro anual. Sintió que recibió su “inspiración”, su “llamada dentro de la llamada”. Cristo le dijo que abandonara la docencia para trabajar en los barrios marginales de Calcuta, ayudando a los más pobres y enfermos de la ciudad. Este fue un mensaje claro, una “invitación a su segunda vocación”.
- Pedir la gracia que se desea alcanzar de santa Teresa de Calcuta en esta novena.
(Padre Nuestro, Ave María y Gloria)
Oración final
Señor, cuando tenga hambre, dame alguien que necesite comida; cuando tenga sed, dame alguien que precise agua; cuando sienta frío, dame alguien que necesite calor; cuando sufra, dame alguien que necesite consuelo; cuando mi cruz parezca pesada, déjame compartir la cruz del otro; cuando me vea pobre, pon a mi lado algún necesitado; cuando no tenga tiempo, dame alguien que precise de mis minutos; cuando sufra humillación, dame ocasión para elogiar a alguien; cuando esté desanimado, dame alguien para darle nuevos ánimos, cuando sienta necesidad de que cuiden de mí, dame alguien a quien pueda atender; cuando piense en mí mismo, vuelve mi atención hacia otra persona.
Haznos dignos, Señor, de servir a nuestros hermanos. Dales, a través de nuestras manos, no solo el pan de cada día, sino también nuestro amor misericordioso, imagen del tuyo. Amén
En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén +