Jesús, José y María, ampárenme en este día.
Gloriosísimo Patriarca San José, hoy tengo la dicha de dedicarte este día. Por mi parte deseo que el presente día sea de santificación para mi alma, y como el principio de una vida nueva consagrada enteramente a Jesús tu hijo adoptivo, a María tu inmaculada esposa, y a ti, santo mío. A este fin te ofrezco todos mis pensamientos, afectos, palabras y acciones, suplicándote fervorosamente que lo bendigas todo, para que todo sea santo y digno de los ojos de Dios, que penetra los más ocultos secretos de mi corazón. Alcánzame una continua presencia de Dios, para que no sean cosas profanas, y sí sólo pensamientos y deseos celestiales los que me ocupen. Está siempre a mi lado, haz que no me olvide de ti, y acepta cuanto haga y desee hacer en bien de mi alma y en obsequio tuyo, y preséntalo a María y a Jesús para mayor gloria suya y en satisfacción de mis culpas y de las de mis hermanos.
Amén