Imploremos la misericordia de Dios, confiando en la intercesión de San José, quien cuidó en la tierra de Jesús y María:
R/ (Respondemos) Señor, escucha nuestra oración.
José era justo,
– Señor, concédenos la verdadera transformación interior para que nuestra mente y nuestro corazón sean según tu amor. R/
José era casto,
– Dios nuestro, enséñanos a dominar nuestras pasiones para que en todo podamos servirte sin doblez y con todo nuestro ser. R/
José era obediente,
– Dios, nuestro Señor, danos el espíritu de docilidad y humildad para que nos reconozcamos como criaturas tuyas y dejemos que tu amor obre en nosotros. R/
José era un hombre de oración,
– Dios nuestro, guíanos para que a lo largo de este día encontremos tiempo para hablar contigo y podamos ver todas las cosas desde la fe. R/
José era un hombre de fe,
– Dios nuestro Señor, haz que seamos capaces de abandonarnos totalmente en ti. R/
Padre nuestro…