La santificación del sacerdocio y de las almas consagradas
Por la señal de la Santa Cruz+
de nuestros enemigos +
líbranos, Señor, Dios nuestro +
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo +
Oración inicial
Oh, Dios eterno, en quien la Misericordia es infinita y el tesoro de compasión inagotable, vuelve tu mirada bondadosa y aumenta tu Misericordia, para que, en momentos difíciles, no desespere ni me desaliente, sino que, con gran confianza, me someta a tu santa voluntad, que es el amor y la Misericordia misma. Amén.
Lectura bíblica del segundo día:
“Revestiré a los sacerdotes con la salvación, y sus fieles gritarán de alegría” Salmo 132, 16
Jesús le dice a santa Faustina: “Hija mía, hoy, tráeme a las almas de los sacerdotes, las almas de los religiosos y religiosas. Sumérgelas en mi Misericordia insondable. Fueron ellas las que me dieron fortaleza para soportar mi amarga Pasión. A través de ellas, como a través de canales, mi Misericordia fluye hacia la humanidad”.
Misericordísimo Jesús, multiplica tus gracias en las almas de tus sacerdotes, religiosos y religiosas para que puedan hacer obras dignas de misericordia, y que nos conduzcan a todos, con su palabra y buen ejemplo hacia la salvación.
- Pedir la gracia que se desea alcanzar de la Divina Misericordia en esta novena.
(Padre Nuestro, Ave María y Gloria)
Oración final
¡Oh, Jesús Misericordioso! Te doy gracias por tus innumerables bendiciones y gracias. Que cada latido de mi corazón sea un himno nuevo de agradecimiento a Ti.
Oh Dios, gracias por tu gran Misericordia, por no tomar en cuenta mis errores. Mi alma es todo un canto de adoración a tu divina Misericordia. Amén.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. +