«Vengan a mí todos los que están cansados y agobiados»
Evangelio según San Mateo 11, 25-30
En aquel tiempo, tomó la palabra Jesús y dijo: «Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, así te ha parecido bien. Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.
Vengan a mí todos los que están cansados y agobiados, y yo los aliviaré. Tomen mi yugo sobre ustedes y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontrarán descanso para sus almas, porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera».
Palabra del Señor
Transcripción de La Voz del Pastor del 5 de Julio de 2026
Estamos comenzando el mes de julio y queremos vivirlo en la presencia del Señor. Seguimos orando por nuestro país y, porque el próximo jueves celebraremos a la patrona de Colombia: Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá. Oremos también por el episcopado colombiano, que durante toda esta semana estará viviendo su Asamblea.
El Señor es fiel a sus palabras,
bondadoso en todas sus acciones.
El Señor sostiene a los que van a caer,
endereza a los que ya se doblan.
Qué hermoso contemplar al Señor Jesús en este capítulo 11 de san Mateo: primero hablando con el Padre y luego con sus discípulos.
Primero le dice al Padre: “Te doy gracias”. La Eucaristía es la acción de gracias por excelencia. Qué bueno que nuestra espiritualidad, como hombres y mujeres bautizados, sea una espiritualidad agradecida, capaz de reconocer los pequeños y grandes signos que revelan el amor misericordioso del Padre en nuestra vida.
Que cada día podamos unirnos a Cristo diciendo: “Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra”.
Después de hablar con el Padre, el Señor Jesús habla con sus discípulos y también con nosotros. Nos dice: “Vengan a mí todos los que están cansados y agobiados, y yo los aliviaré”.
Él quiere ayudarnos a llevar nuestras cargas, nuestros sufrimientos; quiere consolarnos. Pero en nuestra libertad humana debemos buscarlo, acercarnos a Él y confiar en su amor.
Que esta semana que comienza sea una oportunidad para vivir en gratitud con Dios y para buscar a Cristo, que nos ayuda a llevar nuestras cargas.
Que el Señor nos bendiga y nos acompañe, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
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