La enfermedad del tío
Por la señal de la Santa Cruz +
de nuestros enemigos +
líbranos Señor, Dios Nuestro +
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén +
Oración inicial
Oh, Virgen de Guadalupe, Madre de Dios y Madre nuestra, que te dignaste hablar a tu siervo Juan Diego con estas tiernas palabras: “Hijito mío, que no se turbe tu corazón, no temas. ¿No estoy aquí yo que soy tu Madre? ¿No estás acaso bajo mi protección y amparo? Llenos de confianza con estas palabras, te pedimos hoy las gracias que cada uno necesite y desee para su vida. También te rogamos que seamos fieles a nuestra fe y que en cada uno de nosotros siempre reine tu Hijo Jesús. Amén.
Lectura bíblica del quinto día:
“Tú has colmado los deseos de su corazón, no le has negado lo que sus labios pedían” Salmo 21, 3
Al día siguiente, Juan Diego tenía que llevar la señal para ser creído, pero no regresó. Cuando llegó a su casa, su tío Juan Bernardino, estaba muy enfermo. Buscó un médico, pero éste no pudo hacer nada. Su tío le rogó que fuera a llamar a un sacerdote para confesarlo y disponerlo bien. Juan Diego salió en búsqueda del sacerdote. Al llegar al lugar donde debía encontrarse con la Santísima Virgen, prefirió tomar otro camino para evitarla. De pronto, María salió a su encuentro y le preguntó a donde iba. Juan Diego, avergonzado le explicó lo que le ocurría. María le dijo que no se preocupara, que su tío no moriría y que ya estaba sano.
- Pedir la gracia que se desea alcanzar de la Virgen de Guadalupe en esta novena.
(Padre Nuestro, Ave María y Gloria)
Oración final
Virgen de Guadalupe, hija de Dios, gloria y bendita. Gracias por ser nuestra guía, por iluminar nuestro camino y protegernos de los peligros. Ayúdanos a resolver nuestros problemas y danos fuerzas para soportar las penas que agobian nuestro corazón.
Virgen de Guadalupe, te pedimos salud para los enfermos, paz en el mundo entero. Muéstrales el rostro de tu Hijo a quienes no lo conocen.
Santísima Virgen de Guadalupe, en ti confiamos. Amén.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. +