“La aparición de María al indio Juan Diego en la colina del Tepeyac, el año 1531, tuvo una repercusión decisiva para la evangelización. Este influjo va más allá de los confines de la nación mexicana, alcanzando todo el continente. Y América, que históricamente ha sido y es crisol de pueblos, ha reconocido «en el rostro mestizo de la Virgen del Tepeyac, en Santa María de Guadalupe, un gran ejemplo de evangelización perfectamente inculturada». Por eso, no sólo en el centro y en el sur, sino también en el norte del continente, la Virgen de Guadalupe es venerada como Reina de toda América». San Juan Pablo II
Novena a Nuestra Señora de Guadalupe