Cuarto poema del siervo del Señor
Sí, mi
Servidor triunfará: será exaltado y elevado a una altura muy grande.
así como
muchos quedaron horrorizados a causa de él, porque estaba tan desfigurado que
su aspecto no era el de un hombre y su apariencia no era más la de un ser
humano,
así
también él asombrará a muchas naciones, y ante él los reyes cerrarán la boca,
porque verán lo que nunca se les había contado y comprenderán algo que nunca
habían oído.
¿Quién creyó lo que nosotros hemos oído y a quién se le reveló el brazo del Señor?
El
creció como un retoño en su presencia, como una raíz que brota de una tierra
árida, sin forma ni hermosura que atrajera nuestras miradas, sin un aspecto que
pudiera agradarnos.
Despreciado,
desechado por los hombres, abrumado de dolores y habituado al sufrimiento, como
alguien ante quien se aparta el rostro, tan despreciado, que lo tuvimos por
nada.
Pero él
soportaba nuestros sufrimientos y cargaba con nuestras dolencias, y nosotros lo
considerábamos golpeado, herido por Dios y humillado.
Él fue
traspasado por nuestras rebeldías y triturado por nuestras iniquidades. El
castigo que nos da la paz recayó sobre él y por sus heridas fuimos sanados.
Todos
andábamos errantes como ovejas, siguiendo cada uno su propio camino, y el Señor
hizo recaer sobre él las iniquidades de todos nosotros.
Al ser
maltratado, se humillaba y ni siquiera abría su boca: como un cordero llevado
al matadero, como una oveja muda ante el que la esquila, él no abría su boca.
Fue
detenido y juzgado injustamente, y ¿quién se preocupó de su suerte? Porque fue
arrancado de la tierra de los vivientes y golpeado por las rebeldías de mi
pueblo.
Se le
dio un sepulcro con los malhechores y una tumba con los impíos, aunque no había
cometido violencia ni había engaño en su boca.
El Señor
quiso aplastarlo con el sufrimiento. Si ofrece su vida en sacrificio de
reparación, verá su descendencia, prolongará sus días, y la voluntad del Señor
se cumplirá por medio de él. Ambien
A causa
de tantas fatigas, él verá la luz y, al saberlo, quedará saciado. Mi Servidor
justo justificará a muchos y cargará sobre sí las faltas de ellos.
Por eso le daré una parte entre los grandes y él repartirá el botín junto con los poderosos. Porque expuso su vida a la muerte y fue contado entre los culpables, siendo así que llevaba el pecado de muchos e intercedía en favor de los culpables.
FUENTE: El libro del Pueblo de Dios