Inicio Entrevistas El Corre Camino: “Soy un trabajador de Dios”

El Corre Camino: “Soy un trabajador de Dios”

por Carlos L. Rodriguez Zía
ricardo-niz

El Corre Camino nos habló de como la basura es una posibilidad para que muchas personas puedan tener un trabajo digno y puedan salir de la pobreza

Hace un par de semanas el equipo de misioneros digitales tuvo la oportunidad de  entrevistar a «El CorreCamino» y él nos explicó cómo transformar la adversidad en oportunidad. De eso y otras cuestiones conversamos  con Ricardo Niz, rostro visible de la cooperativa El Corre Camino, que ve en la basura que generamos la posibilidad de que miles de personas tengan un trabajo digno y puedan salir de la pobreza.

Un balón de fútbol le dio su identidad. Gracias a ese esférico de cuero que hoy mueve millones de dólares en el mundo, él tiene un nombre y una fecha de nacimiento. Porque en verdad no sabe qué día nació o qué nombre pensaron ponerle sus padres, a los que nunca  conoció. Sí, que desde siempre fue un habilidoso número cinco. Un oficial de la policía  que quería que jugara en su equipo y necesitaba presentar el documento de identidad que no tenía, se ocupó de anotarlo en el Registro Civil. Así, él que una mañana se subió a un tren en la provincia argentina de Entre Ríos con dirección a la ciudad de Buenos Aries, dejando atrás un colegio de los padres franciscanos que acogieron a ese huérfano y con los que aprendió a valerse por sí mismo y a conducirse correctamente por la vida, hoy puede contar que se llama Ricardo Niz y que su documento dice que vino al mundo un 8 de marzo de 1956.  A sus inciertos 61 años, Ricardo, al que apodan Coco, es la persona que impulsa la cooperativa El Corre Camino  que para él no es sólo su forma de ganarse el pan de cada día sino una  misión. “Una misión que me dio Dios cuando me tocó con la varita del amor”, me cuenta  por vía telefónica a través de la cual se filtra el sonido de las personas que trabajan no sólo recogiendo la basura que producimos sino también desarrollando “una tarea ecológica”, como le gusta decir a Coco. Cuidar la casa común, como propone el papa Francisco en la carta encíclica Laudato si.

Corre Caminos

-¿Cómo nació y qué es la cooperativa El Corre Camino?

corre-camino–  A mí me gusta leer mucho. Leía todo lo que se me cruzaba y me parecía interesante. Un día encontré una revista que hablaba de las cooperativas. Yo no sabía nada de qué era una cooperativa pero  entendí que podía ser una herramienta para intentar salir adelante.  Para mí, para mi familia y para las 83 familias que vivíamos abajo del puente que está en el cruce de las avenidas Juan B. Justo y Córdoba del barrio de Palermo, en la ciudad de Buenos Aires. Un día le hablé acerca de eso a mis compañeros. Logré convencer a cinco familias y nos fuimos a hacer un curso sobre cooperativas. Después hicimos cursos sobre  higiene y seguridad;  de gestión de residuos y de salud laboral. Con la cooperativa El Corre Camino buscamos una inclusión productiva, trabajando en resolver el grave problema ecológico por medio de la gestión inteligente de los residuos.  Al vecino le proponemos que se comprometa a  separar los residuos húmedos de los secos y dárselo en la mano al promotor ambiental que pase a recogerlos  por su casa de manera gratuita. Nos costó varios años construir la cooperativa. Algunos se reían.  No sabés las veces que tuve ganas de mandar todo al diablo. Se reían mucho de nosotros que  íbamos con un carro hablando de higiene y seguridad, de gestión de residuos, de ser un cuidador ambiental. Parecíamos unos locos dando vueltas por el barrio. Pero seguimos adelante y un día del año 2011 nace la cooperativa El Corre Camino, con todos los papeles correspondientes que nos permite sentarnos en una mesa de trabajo a firmar convenios con empresas privadas, con el Estado o  con  instituciones de bien público en Argentina.

-¿Qué dificultades debió superar la cooperativa?

  • Muchas. La desconfianza de la gente, por ejemplo. Pero lo más difícil fue cuando nos clausuraron el lugar de trabajo que era un terreno que habíamos ocupado de manera no legal. Pero como estábamos bien vestidos por Dios y la Virgen, después de peregrinar por la calle con los papeles en regla de la cooperativa como corresponde, un día nos convoca la ministra de Acción Social del Gobierno argentino  y como muestra de apoyo a nuestro trabajo nos dan un terreno de mil metros cuadrados para desarrollar la cooperativa El Corre Camino y un millón de pesos para comprar maquinaria para que la cooperativa pudiera tocar su mejor canción. Esto va a permitir contar con un trabajo digno para muchas personas  siempre y cuando tengamos la honestidad de generar riqueza material y redistribuir riqueza humana. Calidad de vida con un trabajo.  Esto es una forma pacífica de inclusión social. Porque este colectivo humano que es la cooperativa tiene una historia de sueños, de mucho dolor. Pero todo los que nos pasó, logros y dificultades, nos fortaleció porque teníamos la firme convicción de que estábamos en el camino correcto. Un camino que muestra que cada persona  puede empezar de nuevo, reconstruir su tejido social. Que se puede vivir dignamente como nos manda Dios. Ganarnos el pan de cada día con el sudor de la frente.

-En la charla que nos diste en el curso sobre Evangelización Social de la Iglesia en la ciudad de Córdoba dictado por el Instituto Cladees (Centro Latinoamericano de Evangelización Social), nos contaste que en un momento te miraste en el espejo de la vida y que te propusiste modificar tu realidad. ¿Cómo fue ese momento? ¿En quién o quiénes te apoyaste? ¿Cómo sentías que Dios te ayudaba?

  • La verdad es que cuando vivís en la calle, debajo de un puente lo menos en quien pensás es en Dios. Pero hoy, mirando para atrás veo que Dios me tocó y me dijo: “Coco tenés que salir de ahí”. Él me dio esa fuerza espiritual para reconstruir mi ser interior. Yo soy un privilegiado hijo de Dios. Un trabajador de Dios.  Sin saberlo en ese entonces, ahora veo que Dios siempre me apadrinó.

-Todo el tiempo leemos, escuchamos o hablamos de la pobreza. ¿Pero qué es ser pobre, Coco?

corre-caminos– Primero debemos preguntarnos qué es ser pobre o qué tipo de pobreza tengo. Porque la pobreza arranca por lo humano.  Muchas veces sólo somos pobres materiales. El que más acumula más sufre. Y la vida no son sólo los bienes  materiales. Lo que debemos hacer es descubrir nuestra riqueza humana. Por eso siempre hay que tener una iniciativa personal. No nos podemos quedar en la queja o esperar que un gobierno nos venga siempre a ayudar. Me tengo que  proponer salir de mi frágil situación social a través de mi esfuerzo.  A veces me preguntan cómo hago para evitar no tentarme y tomar algo del dinero que nos ha dado el Gobierno argentino para comprar máquinas para la cooperativa y hacerme una casa para mí. Y les respondo que no hago nada especial. Simplemente que como nunca tuve nada, no tengo la tentación de acumular bienes. Trato de seguir  el ejemplo de Jesús. Él no tenía casa, bienes. Su casa era el planeta. Dios es mi casa.

– ¿Cuáles son los planes u objetivos de la cooperativa El Corre Camino para el año próximo? ¿Cómo se puede colaborar con ella?

  • Uno de los objetivos es crear una escuela donde le enseñemos a otros, de manera gratuita, a armar una cooperativa de trabajo. Y de esa manera ayudar a otras personas a que despierten, a que vean que se puede salir de la pobreza y vivir dignamente. Por eso si saben de gente a la que les puede interesar lo que hacemos, que tienen ganas de armar un emprendimiento como el nuestro, que nos contacten por medio de nuestra perfil en Facebook (https://www.facebook.com/cocorrecamino/).  Que nosotros estamos para ayudar al prójimo y no para competir con nadie.

– Para terminar esta entrevista, ¿qué le decís a los Coco que recorren hoy las calles de nuestras ciudades buscando cómo ganar dinero para darles de comer a sus familias y piensan, sienten, que nunca saldrán de su condición de pobres?

–  Que tenemos que hacer que las cosas sucedan. No es lo mismo conseguir una oportunidad que encontrarla. Que no hay razón para que no haya trabajo. Que se proponga salir. Que le den la cara a la vida. Que se apoye en Dios.

Entrevista Preparada por: Carlos L. Rodríguez Zía

Ayudanos a mantener el proyecto de Misioneros Digitales ¡Vivo!
¡Gracias por tu generosidad!
¡Dios te bendiga!

Misioneros Digitales Donaciones

Related Articles

2 comentarios

Avatar
María febrero 16, 2018 - 1:13 am

Que preciosa entrevista .Dios siempre nos primerea… Bendiciones para COCO Y PARA LOS QUE SIGUEN SU EMPRENDIMIENTO

Reply
Avatar
Gise febrero 17, 2018 - 1:30 am

Que hermosa entrevista! Felicitaciones! El Espíritu de Jesús está presente!!!!
Bendiciones hermanos!!!!

Reply

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: