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Razones para Aumentar la Fe

por J.R. Arévalo

A menudo los creyentes nos encontramos con situaciones difíciles que ponen a prueba nuestros principios y sobre todo nuestra fe.

Hay situaciones que nos llevan al límite de nuestras propias fuerzas y es en esos momentos cuando más nos parecemos a aquel hombre que con desgarrada alma dijo a Jesús “Señor yo creo, pero aumenta mi fe”.

Hay motivos para creer, hay motivos para tener fe. Cuando pedimos al Señor “aumenta mi fe”, Dios actúa y nos da los medios para aumentarla, a través de una prueba superada, a través de una palabra en el momento justo o a través de personas que nos recuerdan con sus acciones que hay bondad, lealtad, justicia, coraje y sobre todo amor en este mundo.

Son estas pequeñas razones las que estaremos compartiendo en este espacio para aumentar nuestra fe.

Desde hace varios días una de las llantas de mi carro perdía presión y por falta de tiempo y sobre todo de cercanía de un lugar donde se reparan llantas a un costo razonable, no había ido a revisarla. El día sábado con más tiempo del usual decidí hacerlo. En el primer lugar donde paré me querían cobran diez dólares por repararla.

Me marché y me dirigía al segundo lugar que conocía en la zona, cuando sobre la Carretera Panamericana en el sentido que conduce de Santa Tecla a San Salvador (El Salvador), justo después de la estación de Bomberos vi un rótulo de reparación de llantas. Me estacioné y vi a un hombre joven pintando un muro de amarillo. Otro estaba terminando de atender a un taxista e inmediatamente después corrió hasta mi carro, le pregunté si podía revisar mi llanta y me dijo que sí con mucho gusto, que si le ponía una “mecha” costaba dos dólares y si le ponía “parche” eran tres dólares. El entusiasmo de este hombre me pareció peculiar. Cuando le indiqué la llanta que debía revisar le pregunté “¿verdad que acaban de abrir?” “abrimos la semana pasada” me respondió agregando “aquí estamos pintando ahorita y arreglando todo para que los clientes estén más cómodos, vamos a quitar esta pared de aquí”- me señaló una pared- “para que los carros entren mejor porque esta vía es bien transitada”.

Todo esto sucedía mientras desmontaba la llanta y la revisaba. Pronto dio con el culpable: un clavo. Debido a la apertura del hombre a conversar, característica muy común entre los salvadoreños, seguí inquiriendo. “Mire, ¿y esa crayola con que marcan las llantas es de las corrientes?” me respondió que no, que era un crayón especial. En varias ocasiones me señaló una silla para que me sentara y estuviera más tranquilo. Mientras trabajaba en la llanta pude ver que estaban adecuando el lugar de la mejor forma posible dentro de sus capacidades, que habían hecho una inversión considerable y me puse a pensar.

Estos dos hombres habían decidido emprender un proyecto trabajando en lo que saben, probablemente endeudándose y confiando. Pero se les ve contentos y se les ve libres y eso no tiene precio.

Retiró el clavo que era de pulgada y media, reparó la llanta y la montó con una velocidad pasmosa, yo he cambiado llantas en varias ocasiones, pero jamás con esa destreza. Pensando en la satisfacción total del cliente fueron más allá y al ver que me faltaban tres tapones plásticos de las válvulas sacaron algunos de su inventario y me los pusieron sin costo adicional.

Le di las gracias a aquel hombre por su servicio y les desee muchas bendiciones a lo que me respondió “amén primero Dios así será, que nos ayude a salir adelante”. Me fui completamente satisfecho y con el propósito de contarle a todos acerca de esa reparación de llantas porque esos hombres merecen prosperar y merecen que les vaya bien en su negocio.

¿Qué tiene que ver toda esta historia con la fe? Pues estos hombres humildes me dieron una gran lección, me mostraron que hay que emprender y poner los proyectos en las manos de Dios. Me mostraron que la amabilidad va antes que todo, que cuando haces lo que sabes y lo haces con pasión lo vas a disfrutar y me dieron una razón más para aumentar mi fe.

 

 


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2 comentarios

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Stella Maris Darlan septiembre 4, 2018 - 11:23 pm

Gracias, queridos Hermanos!! Recién hoy los conozco. Me encanta su Misión. Cariños y Mil Santas Bendiciones del Buen Padre Dios!!!

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ricardo mario cevasco septiembre 4, 2018 - 11:27 pm

Excelente leccion de humildad,sacrificio y honradez

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