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Una Epifanía Musical

por William Orbaugh
Hans_Memling

Johann Sebastian Bach compuso en el año 1734 el “Oratorio de Navidad”: un ciclo de 6 Cantatas para cada una de las festividades de la Natividad (1.- Nacimiento y anuncio a los pastores, 2.- La adoración de los pastores, 3.- Prólogo al Evangelio según San Juan, 4.- Circuncisión y bautismo de Jesús, 5.- La huida a Egipto y 6.- La llegada y adoración de los Reyes Magos).

Hace unos días les comentaba acerca de la “Sinfonía Pastoral”, con la que inicia la 2da cantata y hoy quiero referirme puntualmente a un “coral” que Bach utiliza en la 1era de las Cantatas (la que trata del nacimiento de Jesús). 

En la tradición luterana, el “coral” es un tipo de himno breve, para ser cantado por la comunidad durante el servicio y se utiliza como una reflexión (puesta en boca de los fieles participantes) que reafirma el tema tratado.

En este caso, el texto del coral dice así: (traducción es mía)

Wie soll ich dich empfangen
und wie begegn ich dir,
o aller Welt Verlangen,
o meiner Seelen Zier?

O Jesu, Jesu, setze
mir selbst die Fackel bei,
damit, was dich ergötze,
mir kund und wissend sei.

¿Cómo he de recibirte?
¿Y cómo me presento ante ti,
o anhelo del mundo,
o ornato de mi alma?

¡Oh Jesús, Jesús,
dame una luz,
para que, lo que a ti es grato,
me sea revelado!

Ante la inminencia de conocer y recibir a Jesús, esta reflexión nos presenta cándidos, tímidos y ansiosos, casi con una inseguridad infantil, preguntándonos cómo recibirlo y cómo presentarnos ante él.

Por favor, escúchenlo en este link, antes de continuar leyendo; será un minuto:

Lo notable, es que Bach ya había utilizado esa misma melodía unos 7 años antes, en la composición de su “Pasión según San Mateo”, pero con un texto que no podría ser más contrastante. En esa oportunidad – con la misma melodía – el texto de “nuestra reflexión” era:

O Haupt voll Blut und Wunden,
Voll Schmerz und voller Hohn;
O Haupt, zu Spott gebunden
Mit einer Dornenkron’!
O Haupt, sonst schön gezieret,
Mit höchster Ehr’ und Zier,
Jetzt aber hoch schimpfieret:
Gegrüßet seist du mir!

Oh, cabeza cubierta de sangre y heridas,
cubierta de dolor y  de burlas!
¡Oh, cabeza atada para burla, 
con una corona de espinas!
¡Oh, cabeza otrora adornada 
con altos honores y ornatos,
pero ahora en extremo insultada!:
¡Así me toca saludarte!

Con una misma melodía, Bach traza un arco que abarca desde aquel inicio, en el que llenos de ilusión no sabíamos ni cómo ponernos para recibir a Jesús, hasta el dramático momento de la Pasión, en el que horrorizados y avergonzados vemos en qué estado lo estamos devolviendo. 

Por favor, escúchenlo antes de continuar:

Es impresionante como una misma melodía puede expresar dos momentos tan opuestos y sin duda, quien alguna vez haya escuchado las dos versiones, cada vez que escuche una, no dejará de pensar en la otra.

Ahora imaginémonos presentes en aquel 6 de enero de 1735, escuchando por primera vez, la 6ta y última cantata del Oratorio de Navidad, cuando empieza a sonar el gran final: una vigorosa y poderosa pieza que con gran dinamismo inicia festivamente con trompetas y timbales, celebrando el triunfo de Cristo sobre el mal y no imaginamos lo que está a punto de suceder: Y es que, emocionados por esa magnífica introducción instrumental, aguardamos la entrada triunfal del coro, cuando de repente entra… pero la melodía que canta contrasta con lo que hacen la orquesta y trompetas… es una melodía que nos resulta familiar….¡por Dios, es otra vez aquella melodía del coral con otro texto! 

¡Por qué nos hace esto Bach! Por qué justo para este momento de triunfo, elije de nuevo aquella melodía que nos hace recordar todo el drama: desde la ilusión de ver llegar a Jesús, a la pena y cargo de conciencia por lo que le sucedió! 

Y justo en ese momento nos damos cuenta….como una revelación, como una epifanía:  Bach nos confirma que Dios no ha olvidado, que recuerda con que ilusión llegamos a recibir a Jesús en su nacimiento y sabe cómo será devuelto con la cabeza ensangrentada y molido a golpes; pero en esa misma melodía nos perdona y absuelve y, contundentemente ratifica que en Jesús nos ha enviado a un campeón, al héroe que por nosotros vencerá a la muerte, al mismo demonio, al pecado y al infierno.

Dice el texto (como antes, la traducción es mía):

Nun seid ihr wohl gerochen
An eurer Feinde Schar,
Denn Christus hat zerbrochen,
Was euch zuwider war.
Tod, Teufel, Sünd und Hölle
Sind ganz und gar geschwächt;
Bei Gott hat seine Stelle
Das menschliche Geschlecht.

Habéis sido vengados
de la multitud de vuestros enemigos,
pues Cristo ha roto
todo lo que os amenazaba .
Muerte, demonio, pecado e infierno,
han sido totalmente vencidos;
Junto a Dios tiene su lugar
la humanidad.

Los invito a escucharlo… y súbanle el volumen para que sea más impactante:

Espero que lo hayan disfrutado y que igualmente, como hace siglos, hayan tenido esta epifanía a través de la música.

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1 comentario

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María Limardo enero 7, 2019 - 11:11 am

Excelente articulo! Otros como eseste por favor!!!

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