Como consecuencia de tratar de seguir el camino que Jesús nos muestra y que nos lleva al encuentro con el Padre, comparto esta tercera entrega con tres nuevos textos que he escrito en los últimos meses. Gracias por leerlos.
LA CRUZ
Trono despojado
Que derrama su grandeza
Ante los ojos de la Fe.
Faro en las horas de zozobra,
Eres el refugio del peregrino,
El anhelo sin ver del caminante,
El puerto en donde amarramos
Nuestras flaquezas,
Nuestros empeños.
Al amparo de tu cuerpo orante
Contemplamos tras el velo gris de la tarde,
El rostro amoroso del Padre,
La mirada dulce de la Madre.
EL SAGRARIO
Una tenue luz
Es tu fiel custodia.
La que ilumina tu pequeña morada
Donde aguardas tan vivo
Como en los mares de Galilea
O en las cimas de Jerusalén.
El silencio es tu habitual compañía.
Nuestros rezos,
El visitante al que siempre esperas.
EL CIRIO PASCUAL
Se agitan en la penumbra
Las aguas del corazón.
Se derrumban los muros de la razón.
Se extravía el peregrino entre el principio y el fin.
Es entonces cuando se torna la mirada
Al cordero revestido con un manto de cinco llagas.
Es su corona el fuego de la luz eterna,
Que desvanece las tinieblas del espíritu.
Su llama enciende los corazones resucitados.
(davidlawrencecenters.org)
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