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Juan 11,45-56

por Pbro. Luis A. Zazano
Juan-11,45-56


Evangelio según San Juan 11,45-56.

Al ver lo que hizo Jesús, muchos de los judíos que habían ido a casa de María creyeron en él.
Pero otros fueron a ver a los fariseos y les contaron lo que Jesús había hecho.
Los sumos sacerdotes y los fariseos convocaron un Consejo y dijeron: «¿Qué hacemos? Porque este hombre realiza muchos signos.
Si lo dejamos seguir así, todos creerán en él, y los romanos vendrán y destruirán nuestro Lugar santo y nuestra nación».
Uno de ellos, llamado Caifás, que era Sumo Sacerdote ese año, les dijo: «Ustedes no comprenden nada.
¿No les parece preferible que un solo hombre muera por el pueblo y no que perezca la nación entera?».
No dijo eso por sí mismo, sino que profetizó como Sumo Sacerdote que Jesús iba a morir por la nación,
y no solamente por la nación, sino también para congregar en la unidad a los hijos de Dios que estaban dispersos.
A partir de ese día, resolvieron que debían matar a Jesús.
Por eso él no se mostraba más en público entre los judíos, sino que fue a una región próxima al desierto, a una ciudad llamada Efraím, y allí permaneció con sus discípulos.
Como se acercaba la Pascua de los judíos, mucha gente de la región había subido a Jerusalén para purificarse.
Buscaban a Jesús y se decían unos a otros en el Templo: «¿Qué les parece, vendrá a la fiesta o no?».

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Dios muere por el pueblo.

1) Los que creyeron: Podría remontarte a aquella vez que tuviste esa hermosa experiencia de Dios. Esa experiencia única en donde hubo un antes y un después. Es saberte testigo de lo que Dios hizo en tu vida, pero también es ser testigo de lo que Dios hace en otros y asumirlo como propio, incluso que puedas llegar a decir «Dios obra». Te invito a que vuelvas a esa hermosa experiencia única, para seguir siendo testigo de este Dios que quiere recordarte que seas feliz.

2) Los que fueron al fariseo: Hay personas que como que asumen un sistema de «registro inmobiliario religioso» en donde se convierten en agentes, como que caen en ese fariseismo que lleva a no disfrutar de la religión sino a empapelar la religión, poniendo o reduciendo la fe en lo legal y lo ilegal, normas, reglas que hacen sofocar la fe, más que disfrutarla. En esto también te podés caer vos y yo, que en vez de ser testigo de lo que Dios hace en mi vida y en la tuya, lo único que nos convertimos es en controladores de los demás y hasta meros reglamentarios de nuestra vida en la fe, reduciendo tu religión a sólo cumplir.

3) Muerte: Ya empezamos a escuchar la muerte en este diálogo. Porque es conocer el contexto de todo esto, saber que Jesús no reduce su vida a sí, sino hacia los demás. Tu vida es importante y única, no la desaproveches.


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Un año con Jesús

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