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Adviento: Estar vigilantes

por Editor mdc
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Estamos empezando el tiempo de Adviento, que es el tiempo con el cual inauguramos el año litúrgico, empezamos la celebración de los misterios de la vida muerte y resurrección de Cristo nuestro Señor, y con ellos la celebración de nuestra salvación, escuchamos con la mención la palabra del Señor:

Del santo Evangelio según SAN MATEO 24, 37-44

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: 
«Cuando venga el Hijo del hombre, pasará como en tiempo de Noé. 
En los días antes del diluvio, la gente comía y bebía, se casaban los hombres y las mujeres tomaban esposo, hasta el día en que Noé entró en el arca; y cuando menos lo esperaban llegó el diluvio y se los llevó a todos; lo mismo sucederá cuando venga el Hijo del hombre: dos hombres estarán en el campo, a uno se lo llevarán y a otro lo dejarán; dos mujeres estarán moliendo,a una se la llevarán y a otra la dejarán. 
Por tanto, estén en vela, porque no saben qué día vendrá su Señor. 
Comprendan que si supiera el dueño de casa a qué hora de la noche viene el ladrón, estaría en vela y no dejaría que abrieran un boquete en su casa. 
Por eso, estén también ustedes preparados, porque a la hora que menos piensen viene el Hijo del hombre». 
Palabra del Señor. 

Transcripción de La Voz del Pastor de 01 de diciembre de 2019

En este primer domingo de Adviento, hay una indicación muy clara de parte de la Iglesia en el Evangelio para nosotros.

 Tenemos que estar vigilantes, ¿qué significa eso? significa que la rutina nosotros lo sabemos perfectamente es la peor enemiga que nosotros tenemos para nuestra vida, porque la rutina hace que partamos poco a poco el sentido de lo que estamos haciendo.

 La rutina en un cierto sentido mecaniza y por lo tanto como que quita la capacidad de reflexión y de comprender por lo tanto el sentido de lo que se hace, y esto nos pasa con nuestra vida, vivimos un año y otro año y otro año, los meses se suceden, los días van pasando, cada día trae sus mismas preocupaciones y por lo tanto caemos en una especie de sopor, no sabemos ni dónde estamos, ni para dónde vamos, ni de dónde venimos, es decir hemos perdido el sentido de la existencia, en estas circunstancias es muy fácil caer en el de la depresión, angustia, en la en el aburrimiento, el aburrimiento que es uno tal vez uno de los males peores que le pueden pasar a una persona, no tener motivos para vivir no tener razones para existir, no tener capacidad tampoco de avanzar de ir para adelante, rutina, cansancio, aburrimiento, depresión todo eso va juntos, y así entonces la vida no solamente pierde sentido sino que se hace insoportable.

 No olvidemos que por ejemplo en los últimos años ha ido aumentando progresivamente la tasa de suicidios, no solamente en Colombia sino en el mundo del entero.

 Esto es una alerta grande que nosotros recibe que está pasando porque la gente recurre al suicidio, por eso la Iglesia hoy en este primer Domingo de Adviento nos dice velen estén vigilantes, estén alerta esa palabra alerta tendríamos que grabar nos la profundamente en nuestro corazón, la vida no es el repetirse continuo de las mismas cosas, la vida tiene cada minuto tiene su propio sentido, tiene su propio propósito, tiene su propia naturaleza, y por lo tanto una persona alerta, es la que sabe descubrir el sentido de cada uno de los momentos que vive en su existencia, y en el caso nuestro, a la luz de la palabra de Dios, nosotros sabemos que eso significa descubrir la presencia de Dios, en cada  uno de los momentos de nuestra vida, una presencia siempre nueva una presencia, que como nos dice repetidamente el papá Francisco, sorprende, y por lo tanto la invitación en este primer Domingo de adviento, es a que al prepararlos para la venida de Cristo en el nacimiento de su nacimiento el 25 de este mes, seamos capaces de prepararnos de esa manera, como agudizando nuestra capacidad de comprensión de la presencia del Señor en nuestra vida, y por lo tanto estando alerta para recibirlo siempre, para abrirle siempre en nuestro corazón, de tal manera que él encuentre en nosotros el campo abonado para que su palabra germine y podamos vivir cada minuto de nuestra existencia con alegría y con paz, ese es el mensaje del Adviento aceptémoslo y vivamos lo en este Domingo primer de Adviento.

 La bendición de Dios todopoderoso, Padre Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre, Amén.  

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