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Una vida en clave misionera (capítulo dos)

por Carlos L. Rodriguez Zía

Mientras continúa con su labor misionera, allí donde la mano de Dios la lleve, Luz María Arango Betancur  nos sigue hablando a través de sus videos de su vocación, de su vida en clave misionera.

En esta oportunidad, Luz María ha tenido un poco más de tiempo y ha podido grabar un video más largo que el anterior. Son catorce minutos que valen la pena. Allí nos cuenta más acerca de ese llamado que recibió de Dios a los 19 años;  de la importancia de escucharlo; del valor de vivir la fe en comunidad y de una circunstancia de la vida que le hizo ver lo importante que es tener a Dios a su lado. Al respecto, nos comparte un breve texto.

Hablar de Dios

 Leyendo para un trabajo que tengo que hacer en la universidad, me encontré con esta crítica de un agnóstico que me ha dejado pensando, y me ha llegado al alma, la comparto por si te ayuda tanto como a m.

“Que el que no cree en Dios no quiera hablar de él es fácil de entender, pero lo inquietante es que el creyente guarde para sí la idea que tenga de Dios. Me llama la atención que algunos colegas con los que he trabajado, he tardado años en saber que eran creyentes; no se notaba en su discurso ni en su comportamiento…En el mundo en que me  muevo Dios no sale a relucir como tema de conversación y menos de discusión, aunque eso sí, algunos lo imploren o se remitan a su voluntad.  El creyente claro que menciona a Dios,- unos con frecuencia, otros rara vez-, pero lo que es hablar, lo que se dice hablar de lo que entienden o lo que experimentan con Dios, pocos lo hacen.” (Cf. Ignacio Sotelo «La cuestión de Dios» en Con Dios o sin Dios? de González Faus e Ignacio Sotelo)

Gracias Señor porque un día tus ojos se posaron en los míos y me llamaste a seguirte, a pie descalzo, sabiendo que tú serías mi Camino, mi meta y mi compañero. Gracias Señor por estos 35 años de vida juntos. Gracias por la certeza de tu amor al extremo. Gracias porque con el libro de Sabiduría 8,16 puedo seguir diciendo, que el trato contigo no trae pena ni tristeza sino placer y alegría profunda. Gracias Señor por tu amor fiel. Hoy Señor te reitero mi Sí, y mis deseos de seguirte lo más de cerca posible hasta el final de mis días.

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2 comentarios

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blanca ines arango tobon febrero 11, 2020 - 11:11 am

Me reconfortan sus palabras y me identifico plenamente como la compañía de Jesus esta siempre a nuestro lado y nos hace sentir cuanto nos ama

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Marcos febrero 11, 2020 - 12:20 pm

Cuánto pensamos, cuanto aprendemos, gracias a todos, gracias a dios

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