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Juan 14,15-21

por Pbro. Luis A. Zazano
Juan 14, 15-21

Evangelio según San Juan 14,15-21.

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
«Si ustedes me aman, cumplirán mis mandamientos.
Y yo rogaré al Padre, y él les dará otro Paráclito para que esté siempre con ustedes:
el Espíritu de la Verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque no lo ve ni lo conoce. Ustedes, en cambio, lo conocen, porque él permanece con ustedes y estará en ustedes.
No los dejaré huérfanos, volveré a ustedes.
Dentro de poco el mundo ya no me verá, pero ustedes sí me verán, porque yo vivo y también ustedes vivirán.
Aquel día comprenderán que yo estoy en mi Padre, y que ustedes están en mí y yo en ustedes.
El que recibe mis mandamientos y los cumple, ese es el que me ama; y el que me ama será amado por mi Padre, y yo lo amaré y me manifestaré a él».

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¡Dios está!

1) Si ustedes me aman: qué interesante la cronología: “… si ustedes me aman cumplirán mis mandamientos.” Primero amar, y después cumplir. Porque cuando vos amás a alguien cambiás tu mirada de la vida y cambiás tu forma de vivir incluso. Cuando sos moralista sin amor lo único que lográs es cumplir normas y leyes, pero lastimando y destruyendo. Algo así como lo que pasó con los Fariseos. Por eso nosotros como Iglesia tenemos que tener cuidado, porque si somos cumplidores a rajatabla de normas y leyes de la Iglesia, pero sin caridad, se nos cae todo. Por eso hoy tenemos que pedir enamorarnos de Jesús y pedir ese corazón lleno de caridad y así, desde allí, mirar la vida.

2) Siempre con ustedes: Dios nos da fuerza y no nos deja solos nunca. Creo que esto es un elemento que es un potencial en nuestra religión, pero no lo sabemos aprovechar: «la comunión de los santos». Saber que un cristiano nunca está solo porque siempre hay alguien que reza por mí y que es tanto lo que me ama Dios que me puso un ángel custodio. ¿Le estás dando bolilla a tu ángel custodio? Nadie está solo en esta vida. Te recuerdo que la Iglesia, incluso, tiene monjes y monjas de clausura que se dedican a rezar por vos, aunque vos no lo sepas. Hoy en la misa deciles gracias.

3) Manifestaré: estamos llamados a evangelizar y ser otros Cristo en la tierra. Pero cuáles son esos dos elementos que ayudan a ser otro Cristo: ser normal y tener sentido común. Porfa, que tu llevar a Cristo no te haga convertir en un sapo de otro pozo, en algo aparatoso. Siendo normal evangelizarás con claridad, pero también usando el sentido común. Si no, terminamos siendo personas con poco sentido que sea común.

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Un año con Jesus

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1 comentario

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ana alvarellos mayo 17, 2020 - 10:44 am

El Amar es nuestra moral cotidiana. Cuando amo a Jesús, ¿qué miedo raro me puede agarrar para ponerme a pensar en mis pecados? ¡Será porque mi conciencia está desformada por por los miedos! Pero si yo amo, mi corazón siempre está concentrado en el objeto de mi amor y, por lo tanto, no temo porque al amar estoy lleno de Dios y de Cristo. ¡El Espíritu del que participamos y que nos es dado por Cristo Jesús, es la garantía de que no podemos quedarnos a pensar en nosotros mismos y a no pecar, ¡Como si nuestra vida espiritual consistiera en el “no hacer” en lugar de tener como objetivo el Amar! Ciertas enseñanzas nos han incentivado más a vivir con miedos que a apreciar y gozar todo el Amor que recibimos, que vivimos y que compartimos. Algunos razonamientos parecen provenir más del diablo que de la Iglesia y de Jesús, que nos ha mostrado claramente el camino hacia el conocimiento de Dios Padre. Nuestro modo de vivir la fe se parece más a una lucha entre el no-hacer y el no-pecar que a un constante intentar compartir el tesoro de Amor que hemos recibido en nosotros. Todas las prohibiciones pertenecen más a una mentalidad del “a lo mejor y quién sabe…” que a quienes están ya viviendo una nueva Vida:. » Ya que ustedes han resucitado con Cristo, busquen los bienes del cielo donde está Cristo » (Col 3, 1) … dice San Pablo. Nos encontramos delante de una moral que trata de mostrarnos un camino intermedio, el camino de la unión mínima, en vez de ayudarnos a descubrir el Espíritu de Amor en el que participamos en cada momento y que realmente nos hace ser la familia de Cristo. Si tratamos siempre de” ponerle una vela a Dios y otra al diablo”… terminaremos sin nada y viviendo una vida de tristeza e insatisfacción. ¡Ayudémonos unos a otros, siempre, a madurar el conocimiento de Jesús a través de ese Espíritu que recibimos en cada instante por Amor! La manifestación de Jesús, que recibimos íntimamente, es el centro de nuestra existencia, es convertirnos en Él mismo, en un intercambio de amor en el que ya no existo más, porque Él es todo en mí y yo todo en Él.
Acabémosla de una vez, por favor, no vivamos más para NO pecar, vivamos para AMAR Y AMARNOS.

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