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Estamos en domingo, día del Señor. Gran alegría día de la fraternidad, de la comunión, de la palabra de Dios, día de la familia y de la resurrección. 

Escuchemos la palabra de Dios para este domingo.

Lectura del Santo Evangelio según San Mateo 10,26-33

No les teman. No hay nada oculto que no deba ser revelado, y nada secreto que no deba ser conocido.
Lo que yo les digo en la oscuridad, repítanlo en pleno día; y lo que escuchen al oído, proclámenlo desde lo alto de las casas.
No teman a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Teman más bien a aquel que puede arrojar el alma y el cuerpo a la Gehena.
¿Acaso no se vende un par de pájaros por unas monedas? Sin embargo, ni uno solo de ellos cae en tierra, sin el consentimiento del Padre que está en el cielo.
Ustedes tienen contados todos sus cabellos.
No teman entonces, porque valen más que muchos pájaros.
Al que me reconozca abiertamente ante los hombres, yo lo reconoceré ante mi Padre que está en el cielo.
Pero yo renegaré ante mi Padre que está en el cielo de aquel que reniegue de mí ante los hombres.»

Palabra del Señor. 

Transcripción de La Voz del Pastor del 21 de junio del 2020

Estamos en el capítulo 10 de San Mateo, un capítulo de discipulado, de apostolado, de misión y este capítulo nos da a nosotros las luces para vivir las dimensiones de nuestro bautismo. 

Cuando usted y yo fuimos bautizados pasó algo maravilloso en nuestra vida, se nos dijo cuando nos estaban ungiendo con el Santo Crisma: tú eres sacerdote profeta y rey, tomemos la dimensión profética suya y a la dimensión profética del pueblo de Dios de todos los bautizados. 

A la luz de este mensaje del Evangelio el profeta puede ser perseguido. Como escuchamos en la primera lectura, el profeta puede sentir miedo pero hoy el señor Jesús a usted papá, mamá, joven, niño, nosotros bautizados en la Iglesia nos está llamando a renovar nuestra profecía. 

Profeta no es el que adivina lo que va a pasar en el futuro, profeta es el que habla en nombre de Dios y se habla con la palabra, pero se habla sobre todo con el estilo de vida. Usted papá, mamá es profeta en su casa, en esa iglesia doméstica que está sufriendo, en esa iglesia doméstica que está con la incertidumbre de la pandemia, en esa iglesia doméstica que puede tener sufrimientos por la economía, en esa iglesia doméstica; allí usted es profeta, habla en nombre de Dios, habla llenando de esperanza y de luz, y por eso tres veces en el Evangelio que escuchamos hoy, capítulo 10 de San Mateo, dice no tengan miedo y eso debe resonar en nuestro corazón: no tengan miedo, no tengan miedo de lo que les puedan hacer y por eso el señor dice den a conocer lo que ustedes han escuchado, lleven lo que se convierte en luz que se ha proclamado para todos necesitamos en nuestras parroquias y en nuestra vida familiar. 

Profetas de luz de esperanza que no tengan miedo, que no tengan pesimismo, que no tengan angustia, que no tengan cobardía, que sean capaces de entregar su vida, su testimonio y su palabra al servicio del reino y luego el Señor no vuelve a decir no tengan miedo a los que matan el cuerpo y nos está hablando de que hay como dos muertes: la muerte del cuerpo y ahí estamos pensando en tantos mártires, tantos hombres y mujeres que dan la vida por el reino de Dios, que dan la vida por Jesucristo y usted y yo debemos estar dispuestos a darla porque esta vida que tenemos es pasajera y estamos dispuestos a ser mártires con Cristo. 

El entregó la vida por nosotros para que tengamos vida abundante, pero hay otra clase de muerte y Jesús dice tengan miedo más bien de aquel que destruye el alma. Cuando nos quitan esa dimensión, cuando el miedo nos quita la dimensión profética ahí están matando una parte de nuestra vida bautismal, están matando una parte de nuestra vida misionera y el Señor quiere que tengamos vida y que no tengamos miedo, que seamos profetas de la reconciliación, de la esperanza. 

A veces la profecía incomoda, pero la profecía es necesaria en todo tiempo en nuestra vida. Por eso no tengan miedo, valen más ustedes que cualquier otra cosa en el mundo hoy estamos creciendo en la conciencia del valor que tiene la casa común, los animales, las plantas, los ríos, el aire, la tierra, pero todo eso tiene valor importantísimo si le damos la centralidad al ser humano, creado a imagen y semejanza de Dios, y por eso el Señor dice:  no tengan miedo ustedes valen mucho, valen más que los gorriones, vale más que todo lo que existe, todo lo que existe valioso y lo ama a Dios, pero sobre todo para usted y su familia lo ama Dios, no tenga miedo. 

Esta semana trabaje con gusto, trabaje con alegría, sea profeta de esperanza, sea un bautizado anunciador del Reino de Dios en su familia y en su lugar de trabajo. 

Que el Señor bendiga el camino de su vida esta semana en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. 

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