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Citas con La Biblia (XI)

por Carlos L. Rodriguez Zía
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El sábado 15 de agosto hemos celebrado la asunción de la Virgen María, la Madre de Dios. Una mujer que podría dar una clase maestra sobre el tener confianza en el Padre. Y una excusa divina par tener una nueva cita con la Biblia.

Hay que reconocer que lo que Dios le pedía era algo como para tomarse un año sabático y pensarlo bien: ser la madre del Hijo de Dios. Pero ella no lo hizo. Tan solo hizo una pregunta y, tras recibir la respuesta, dijo que sí. Que aceptaba lo que el Padre le pedía. Seguramente alguna que otra duda la habrá asaltado en los días posteriores; pero ella confió en Dios, sabía que tenía al Señor a su lado. Ella, la Virgen María, nos muestra que confiar en Dios vale la pena. Para reflexionar sobre esto hemos seleccionado estos pasajes de la Biblia.

¿Acaso hay algo imposible para el Señor? Cuando yo vuelva a verte para esta época, en el año entrante, Sara habrá tenido un hijo».

Génesis 18, 14.

«¡Ah, Señor! Tú has hecho el cielo y la tierra con tu gran fuerza y tu brazo poderoso: para ti no hay nada imposible.

Jeremías 32, 17

Pero el Señor viene en mi ayuda: por eso, no quedé confundido; por eso, endurecí mi rostro como el pedernal, y sé muy bien que no seré defraudado.

Isaías 50, 7

Confía en el Señor y de todo corazón y no te apoyes en tu propia inteligencia; reconócelo a él en todos sus caminos y él allanará tus senderos.

Proverbios 3, 5-6

 [Bet] Confía en el Señor y practica el bien; habita en la tierra y vive tranquilo: que el Señor sea tu único deleite, y él colmará los deseos de tu corazón. [Guímel] Encomienda tu suerte al Señor, confía en él, y él hará su obra;

Salmo 37, 3-5

El se entregó a mí, por eso, yo lo glorificaré; lo protegeré, porque conoce mi Nombre; me invocará, y yo le responderé. Estará con él en el peligro, lo defenderé y lo glorificaré;

Salmo 91, 14-15

Pueblo de Israel, confía en el Señor: él es tu ayuda y tu escudo;

Salmo 115, 9

Confiar en Dios no es recostarse en la hierba a la sombra de un árbol y esperar que llueva maná del cielo. Como dice el refrán: «A Dios rogando y con el mazo dando». Desde los días de la Creación el Padre cuenta con nuestro aporte. ¿Acaso Jesús no les dijo a los Apóstoles que ellos le dieran de comer a la gente? Una vez que ellos consiguieron los peces y los panes, él los multiplicó. Así que si en el camino nos acorralan las dudas y el horizonte se cubre de nubarrones, afirmemos las piernas, alcemos la cabeza y a darle para adelante. Que Dios camina a nuestro lado.

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