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Meditación del día 26 de Enero

por Pbro. Luis A. Zazano
Lucas 10,1-9

Evangelio según San Lucas 10,1-9

El Señor designó a otros setenta y dos, y los envió de dos en dos para que lo precedieran en todas las ciudades y sitios adonde él debía ir.
Y les dijo: «La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha.
¡Vayan! Yo los envío como a ovejas en medio de lobos.
No lleven dinero, ni alforja, ni calzado, y no se detengan a saludar a nadie por el camino.
Al entrar en una casa, digan primero: ‘¡Que descienda la paz sobre esta casa!’.
Y si hay allí alguien digno de recibirla, esa paz reposará sobre él; de lo contrario, volverá a ustedes.
Permanezcan en esa misma casa, comiendo y bebiendo de lo que haya, porque el que trabaja merece su salario. No vayan de casa en casa.
En las ciudades donde entren y sean recibidos, coman lo que les sirvan;
curen a sus enfermos y digan a la gente: ‘El Reino de Dios está cerca de ustedes’.»

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Ir donde debe ir

1) Trabajadores: vos y yo fuimos elegidos para cosechar. Hace más de dos mil años que la Iglesia viene sembrando, pero también cosechando. Vos sos parte de esa cosecha. Sos cosecha de la oración de esas monjas de clausura que todas las mañanas temprano rezan por los hombres y mujeres del mundo entero. Sos la cosecha de aquellos religiosos que juraron castidad, pobreza y obediencia para lograr que más personas conozcan a Jesús. ¡Sos la fuerza de muchas misas que sacerdotes ofrecieron para que vos vivas la vida! Así, como vos sos el resultado de la Iglesia, hoy vos sos un trabajador de Dios. Anúncialo a Él y viví en Él.

2) Vayan: hermano mío, hermana mía, hay que seguir, a no aflojar. Sos un gran instrumento de Dios así como sos, con tus defectos y errores, con tus caídas y logros. ¡Vamos que tenemos que luchar y no aflojar! Tenés mucho por dar y hay muchas cosas por descubrir en esta obra de Dios. No es necesario que seas cura o monja para salir en este mundo y mostrar el rostro de Dios, basta tener un corazón que no juzgue y que no sea prejuicioso. ¡Vamos! hay gente que está golpeada. Aliviemos con nuestra ternura y cercanía, con la simpleza de estar abiertos a escuchar al otro.

3) La paz: los que anunciamos a Jesús debemos tener paz y esa paz la conseguimos en la oración. Por eso te insisto en que cuides esos momentos de oración para que, al salir a mostrar a este mundo que Dios existe, basta que dejes salir de vos esa paz interior que ya Cristo deposita en tu corazón. No tengas miedo de mostrar a Cristo, basta con dejarse tomar por Él.

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1 comentario

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María Ines enero 27, 2021 - 1:32 pm

Cuanta fuerzas nos brindan sus meditaciones. Gracias por sostenernos en estos momentos tan difíciles.Dios lo bendiga muy especialmente.

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