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Meditación del día 11 de abril

por Pbro. Luis A. Zazano

Evangelio según San Juan 20,19-31.


Al atardecer de ese mismo día, el primero de la semana, estando cerradas las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, por temor a los judíos, llegó Jesús y poniéndose en medio de ellos, les dijo: «¡La paz esté con ustedes!».
Mientras decía esto, les mostró sus manos y su costado. Los discípulos se llenaron de alegría cuando vieron al Señor.
Jesús les dijo de nuevo: «¡La paz esté con ustedes! Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes».
Al decirles esto, sopló sobre ellos y añadió: «Reciban el Espíritu Santo.
Los pecados serán perdonados a los que ustedes se los perdonen, y serán retenidos a los que ustedes se los retengan».
Tomás, uno de los Doce, de sobrenombre el Mellizo, no estaba con ellos cuando llegó Jesús.
Los otros discípulos le dijeron: «¡Hemos visto al Señor!». El les respondió: «Si no veo la marca de los clavos en sus manos, si no pongo el dedo en el lugar de los clavos y la mano en su costado, no lo creeré».
Ocho días más tarde, estaban de nuevo los discípulos reunidos en la casa, y estaba con ellos Tomás. Entonces apareció Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio de ellos y les dijo: «¡La paz esté con ustedes!».
Luego dijo a Tomás: «Trae aquí tu dedo: aquí están mis manos. Acerca tu mano: Métela en mi costado. En adelante no seas incrédulo, sino hombre de fe».
Tomas respondió: «¡Señor mío y Dios mío!».
Jesús le dijo: «Ahora crees, porque me has visto. ¡Felices los que creen sin haber visto!».
Jesús realizó además muchos otros signos en presencia de sus discípulos, que no se encuentran relatados en este Libro.
Estos han sido escritos para que ustedes crean que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y creyendo, tengan Vida en su Nombre.


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La misericordia es caminar para adelante.

1) Las puertas cerradas: cuántas veces nos cerramos al dolor, giramos nuestras vidas a eso que nos golpeó feo y todo lo rondamos y lo centramos allí. Cuántas veces tu corazón gira en tu orgullo y te cerrás… ¿Vos sos una persona cerrada? ¿Te cerrás en tus ideas? ¿Te cerrás en tu modo de ver las cosas? No te cierres, porque al abrir tu vida puede haber una aventura hermosa que puede enriquecer tu vida y desde allí nos enriquecemos todos.

2) La paz: es Jesús que te recuerda que cuando aparece en tu vida y lo dejas entrar te llena plenamente de Él porque te genera vida y vivís, porque hace en vos una persona nueva que te llena y te genera vida. Un corazón con paz cambia todo tu existir y hay vida en vos porque lo tenés al resucitado.

3) Tomás: en Tomás estamos todos. Cuando nos aislamos y no estamos en comunidad nos perdemos lo más lindo que es estar con Jesús y compartir con Él. En la Eucaristía participamos de tocarlo y de vivirlo, nos llena y nos lleva a la fe. Es aquí el gran misterio de amor, Jesús está vivo y si no creés, hoy en la Eucaristía lo podés tocar.

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