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Meditación del día 11 de septiembre

por Pbro. Luis A. Zazano
Lc. 6, 43-49

Evangelio según san Lucas 6,43-49

Jesús decía a sus discipulos:
«No hay árbol bueno que dé frutos malos, ni árbol malo que dé frutos buenos:
cada árbol se reconoce por su fruto. No se recogen higos de los espinos ni se cosechan uvas de las zarzas.
El hombre bueno saca el bien del tesoro de bondad que tiene en su corazón. El malo saca el mal de su maldad, porque de la abundancia del corazón habla la boca.
¿Por qué ustedes me llaman: ‘Señor, Señor’, y no hacen lo que les digo?
Yo les diré a quién se parece todo aquel que viene a mí, escucha mis palabras y las practica.
Se parece a un hombre que, queriendo construir una casa, cavó profundamente y puso los cimientos sobre la roca. Cuando vino la creciente, las aguas se precipitaron con fuerza contra esa casa, pero no pudieron derribarla, porque estaba bien construida.
En cambio, el que escucha la Palabra y no la pone en práctica, se parece a un hombre que construyó su casa sobre tierra, sin cimientos. Cuando las aguas se precipitaron contra ella, en seguida se derrumbó, y el desastre que sobrevino a esa casa fue grande.»

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Por los frutos lo reconocerán

1) Los frutos: Jesús te pone este ejemplo, para conocer a la persona fíjate en su obrar, en lo que viene haciendo en su vida, cómo la lucha y la pelea. Fíjate cómo ve la vida, conoce a la persona y fíjate en su obrar, porque como dice la filosofía «el obrar sigue al ser». Entonces fíjate bien, no sea que estés esperando naranjas del árbol que da durazno y así termines perdiendo el tiempo. Recordá que las personas, como el árbol, tienen una raíz.

2) La bondad de corazón: Es aquí donde debes trabajar siempre, en que esta sociedad no te quite la bondad y las cosas lindas que podés hacer, por ese miedo a que te lastimen o que te roben las ilusiones. No dejes de buscar en tu vida personas bondadosas, buenos amigos, porque es una inversión de la vida tener buenos amigos, ello alimenta tu ser y te genera vida. No dejes de compartir con aquellos que te hacen ser mejor persona porque eso sí que es un regalo de Dios.

3) La base: No dejes de forjar las bases de tu vida. Lo que te motiva y mueve. Lo que te llena y hace feliz, es aquí donde uno crece día a día. Es en esto donde uno tiene que trabajar siempre, mirar sus principios y cosas que no puede negociar en su vida. Aquí es donde uno aprende a vivir y comprende ese punto de amor que solo Dios te puede llenar.

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