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Pueblos de Buenos Aires – Jeppener – Gándara – Argentina

por Horacio Espinosa

Este es un recorrido por dos pequeños pueblos de la provincia de Buenos Aires, donde la fe tuvo su esplendor en otro momento. Sin embargo, quedan vestigios de santidad, entre sus habitantes así como entre sus edificios.

Jeppener  – Historia 

Los primeros indicios de pobladores en esta región datan de 1779, cuando el capitán de Blandengues (cuerpo de caballería) Pedro Escribano decide el traslado del fortín llamado Zanjón.

Pasaron los años y los campos de esta región tuvieron varios dueños, hasta que en 1873 don Guillermo Jeppener compra el terreno al gobierno.

Pasaron algunas décadas y el llamado Ferrocarril Sud llega a la zona, proveniente de Constitución en Buenos Aires.

En ese momento los 77km de línea férrea terminaban en esta estación, a la cual llamaron con el apellido del dueño del campo, es decir, Jeppener, que fue quien donó estos terrenos.

Esta empresa ferroviaria supo ser una de las más grandes de Latinoamérica y fue quien promovió la colonización del poblado.

Cuasi Parroquia San José Obrero

Historia y Descripción

En el año 1944, la consagración católica estableció la Capilla del Sagrado Corazón de Jesús, que cumplía sus ceremonias en la antigua posta de González. Los bancos que se utilizaron eran los de la derruida capilla presbiteriana.

En 1964 se puede decir que comienza la historia de este templo, cuando la señora Olguín, residente del poblado, pide a los sacerdotes, cuasi itinerantes hasta el momento, que les enseñe catecismo.

Alrededor de 1965 o 1966 se inaugura el nuevo templo de la capilla que se pone bajo la advocación de san José obrero, siendo las fiestas patronales el día de san José obrero, es decir, el 1º de mayo.

En ese momento la capilla no tenía campanario, ni atrio, ni siquiera sacristía, pero sí ya estaba plantada allí la semilla del árbol que daría sombra y cobijo a todos los habitantes del poblado.

Los habitantes colaboraron con diversas actividades para lograr terminar la construcción de la capilla, hasta que el 17 de septiembre de 1966 la pequeña capilla logró tener luz eléctrica cuando, dado un casamiento desarrollado ese día, se consiguió, extender la energía desde la fábrica metalúrgica.

La carpintería (bancos, ventanas, puertas) de la capilla fue hecha por los mismos constructores del edificio.

El padre José viajaba desde Gándara para atender a los feligreses de Jeppener. En ese tiempo la capilla tenía una cruz de madera chica y sin Cristo. Alrededor de 1975, nuevamente gracias a aporte del pueblo, se compró en Buenos Aires la cruz actual. La frase del padre José al finalizar cada misa aún retumba entre los muros: “El que no viene a misa se la pierde”.

Tiempo en tiempo llegaba desde Buenos Aires un sacerdote jesuita que con diapositivas y películas, proyectadas con una sábana en la pared, enseñaban a los más chicos, aunque también algunos grandes lograban entender un poco más las enseñanzas.

El templo es sencillo, pero como tal hermoso. La fastuosidad muchas veces enceguece los ojos y no permite ver a nuestro Señor en lo sencillo. Agradezco que en mi visita el templo estuviese abierto ya que me permitió ingresar a mi corazón y ofrecérselo al Señor desde el silencio que allí reinaba.

Gándara – Historia 

Muchos pueblos nacen alrededor de una fábrica, o algunas veces una fábrica nace a partir del esfuerzo de muchos al tomar el nombre del pueblo y lo eleva a ser conocido a nivel nacional.

Este es el caso de Gándara, donde gracias a la producción de esta fábrica láctea decenas de familias llegaron a convivir y cientos de personas llegaban a diario para trabajar, comerciar o visitar el lugar. 

Originalmente la localidad se fue poblando por la llegada del tren. Su estación de arquitectura inglesa, construida gracias a latifundistas que cedieron sus tierras para que se pudieran instalar las vías del ferrocarril, fue inaugurada el 14 de diciembre de 1865.

La fábrica, cuyos inicios se remontan a 1896, cuando una familia de inmigrantes vascos instaló un pequeño tambo en los alrededores del lugar, le dio a Gándara el impulso que necesitaba para convertirse en una localidad próspera, llena de posibilidades y esperanza.

La empresa nació oficialmente en 1928 por acción de una cooperativa de productores de la zona. Llegó a convertirse en un icono en su rubro.

Los ’80 fueron sus años de gloria. Se procesaban cerca de 600 mil litros de leche diarios. Alcanzó a producir 50 mil kilos de dulce de leche por día y contaba con 500 operarios.

Ese éxito era palpable en el lugar, la población crecía y la infraestructura también. Poco a poco Gándara llegó a alcanzar su máximo esplendor.

Sin embargo, a principios de los ’90 con el fallecimiento del dueño de la empresa, Carlos Rodríguez, comenzó la decadencia para la marca y el final para el pueblo, ya que con el cierre de la fábrica quedarse en el pueblo empezó a ser poco viable para los ciudadanos y el éxodo fue inminente.

Colegio Apostólico San José

Historia y Descripción

La fundación de esta casa se verificó el 25 de noviembre de 1939 (los primeros seminaristas llegaron entre marzo y abril de 1939), pero se inauguró realmente el 21 de abril de 1940.

El Convento de San José funcionó como seminario menor, filosofado, noviciado y teologado de los padres Agustinos Recoletos hasta 1954.

Fue construido sobre planos del afamado arquitecto Alejandro Bustillo y donado por doña Manuela Nevares de Monasterio.

La Capilla Nuestra Señora del Rosario es uno de los atractivos. Se inauguró el 26 de septiembre de 1938 y dos años después se anexó al seminario. Lamentablemente no puede ser visitada por su estado de abandono.

Los padres Agustinos nacen en 1588, en Castilla (España) con ánimo de instaurar un sistema de vida más austero y perfecto. Su proyecto de vida es el propio de una orden religiosa, suscitada bajo el impulso del Espíritu Santo y aprobada por la Iglesia: viviendo en comunión de hermanos; desean seguir a Cristo, casto, pobre y obediente; buscan la verdad y están al servicio de la Iglesia; se esfuerzan por conseguir la perfección de la caridad según el carisma de san Agustín y el espíritu de la recolección.

Los Agustinos Recoletos son herederos de la forma de vida suscitada por san Agustín (354-430) y asumida en el siglo XIII con espíritu mendicante por la Orden de San Agustín (Gran Unión de 1256). Después de más de tres siglos de historia, en 1912, fueron reconocidos por la Iglesia como orden religiosa autónoma.

Una anécdota de esta congregación es que fueron los creadores de la cerveza San Miguel, dado que en 1885 una pequeña comunidad de frailes agustinos recoletos en la isla de Cebú, Filipinas, como remedio a la debilidad que sufrían por el calor crearon esta bebida. El éxito hizo que la comunidad se viera desbordada ante la demanda y traspasaran su fabricación. Hoy en día existen dos empresas productoras, una en España y otra en Filipinas.

El colegio apostólico es uno de esos lugares que a uno le dan pena por el abandono del sitio. Un lugar sacro devenido en una ruina, y no de esas que están mantenidas y permiten deslumbrar el esplendor de antaño, en ese caso la desidia de la gente muestra el abandono total del lugar.

Dado el estado del predio ha tenido que ser prohibido su acceso, pero viendo el exterior uno puede imaginarse a los hermanos, seminaristas y novicios caminando por su parque.

Para mi pensar, los lugares de oración o donde hubo mucha oración siempre quedan santificados de alguna manera. Este es el caso de este monasterio, donde solo el hecho permitido de caminar por el parque exterior, permite contemplar la maravilla de la naturaleza, mostrada en los caballos que están en el lugar y llegan a saludar a los pocos visitantes que hasta allí llegan.

El recorrido

Dentro de los viajes cercanos que nos gusta hacer con mi esposa, un sábado salimos hacia Jeppener, pueblo del que solo conocíamos por referencia y por vídeos de Internet.

Situado a 98km de Buenos Aires, desde el acceso al mismo se respira paz y tranquilidad. Ingresando al pueblo, nos cruzamos con poca gente, buscando como referencia la iglesia, que es uno de los lugares que disfrutamos conocer. Llegamos al templo, situado frente a la estación de tren y a la comisaría del lugar.

Muchos de estos pueblos, no tienen el templo abierto todo el tiempo. Por suerte y para nuestra gracia este no era el caso. Pudimos acceder y ver con asombro que el altar estaba dedicado a Jesús Misericordioso, lo cual nos agradó mucho. Imágenes sencillas de san José y de Mamá María acompañan los laterales del altar. Como dije al inicio, esta sencillez no significa que no sea bello; por el contrario, la paz y la sencillez de este templo nos permitió ingresar en nuestro interior para solicitar al Señor la gracia que necesitábamos en ese momento.

Antes de retirarnos caminamos por sus antiguas calles admirando la paz reinante en el lugar.

Camino a Gándara pasamos por Altamirano, un pueblo más pequeño, pero que seguramente en su historia tuvo gran influencia el tren, ya que, en derredor a la estación hay muchas vías, y hasta quizás algún galpón haya servido como taller para estos trenes.

Siguiendo el recorrido por caminos rurales llegamos a Gándara por el lateral de la fábrica abandonada. Una postal típica de pueblos cuasi fantasmas son las casas abandonadas, que seguramente fueron testigos del esplendor de antaño. Dejamos nuestro vehículo cerca del ingreso a la fábrica, caminamos por la estación de tren y llegamos al monasterio.

Nos costó encontrarlo ya que la naturaleza fue cubriendo el ingreso con árboles, pero llegamos al lugar al cual no se puede ingresar. Recorrimos el parque y rezamos caminando sobre el césped tratando de comprender por qué este predio había sido abandonado, pero con la certeza de que los frutos allí nacidos se han convertido en una gran cosecha en la sociedad donde llegaron.

Tips de Viajero

  • Horarios de Misa: 
    • Jeppener: sábados 18.00h. 
  • En Gándara visitar la estación, ver la famosa empresa láctea (desde afuera), recorrer las casas abandonadas frente a la empresa (la mayoría están abandonadas, pero siguen siendo privadas)
  • Lleguen hasta Chascomus y tomen una cerveza frente a la laguna en Kibor.

Datos históricos y arquitectónicos: catedralmurcia.com

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