“Vengan en pos de mí, dice el Señor Jesús y yo los haré pescadores de hombres” - Misioneros Digitales Católicos MDC
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“Vengan en pos de mí, dice el Señor Jesús y yo los haré pescadores de hombres”

por Mons. Luis José Rueda Aparicio
pescador

Es Dios que viene a hacer uso de nuestra libertad y a llamarnos a la santidad

Evangelio según san Lucas 5, 1 -11

En aquel tiempo, la gente se agolpaba en torno a Jesús para oír la palabra de Dios. Estando él de pie junto al lago de Genesaret, vio dos barcas que estaban en la orilla; los pescadores, que habían desembarcado, estaban lavando las redes. Subiendo a una de las barcas, que era la de Simón, le pidió que la apartara un poco de tierra. Desde la barca, sentado, enseñaba a la gente. Cuando acabó de hablar, dijo a Simón:

“Rema mar adentro, y echen sus redes para la pesca”.

Respondió Simón y dijo: «Maestro, hemos estado bregando toda la noche y no hemos recogido nada; pero, por tu palabra, echaré las redes Y, puestos a la obra, hicieron una redada tan grande de peces que las redes comenzaban a reventarse. Entonces hicieron señas a los compañeros, que estaban en la otra barca, para que vinieran a echarles una mano. Vinieron y llenaron las dos barcas, hasta el punto de que casi se hundían. Al ver esto, Simón Pedro se echó a los pies de Jesús diciendo: “Señor, apártate de mí, que soy un hombre pecador”.

Y es que el estupor se había apoderado de él y de los que estaban con él, por la redada de peces que habían recogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Y Jesús dijo a Simón: -No temas; desde ahora serás pescador de hombres. Entonces sacaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron.

Palabra del Señor

Transcripción de La Voz del Pastor del 6 de febrero de 2022

El Evangelio de Lucas, que acabamos de escuchar, nos muestra a Jesús en un escenario maravilloso, bellísimo, que es el Lago de Generarte, allí está rodeado por una multitud, nosotros también rodeamos al Señor Jesús, porque queremos escucharlo a él, queremos escuchar su Palabra… pero, después él queda en una relación cercana con los pescadores, con los dueños de esas barcas que eran herramientas de trabajo. Y qué bueno que el Señor Jesús entra en el escenario del trabajo suyo y de cada uno de nosotros, como hace con los pescadores del Mar de Galilea y allí Jesús realiza un signo, porque les dice a los pescadores: “Remen mar adentro, vayan más profundamente”.

Esto tiene todo un valor simbólico; cuando el Señor nos manda a remar mar adentro nos está diciendo: pónganse en camino familia, pónganse en camino hombres y mujeres, no se sientan fracasados;  y ellos que habían estado toda la noche bregando le dicen: “Señor no hemos cogido nada”.  ¿Cuántas veces nos hemos sentido fracasados en la vida? ¿Cuántas veces nos hemos sentido incapaces de lograr las metas que nos hemos propuesto?

Pero el Señor llega y nos dice: “Rema mar adentro”.  Y es bueno que comenzando el año Jesús en el Evangelio de Lucas nos diga a todos nosotros, a toda la humanidad, rema mar adentro, es necesario continuar el camino, es necesario intentarlo una vez más, es necesario avanzar, no quedarnos mirando hacia atrás, ni con melancolía, ni con pesimismo.

Y los pescadores del Mar de Galilea, obedecen al Maestro, van y reciben un signo maravilloso, la abundancia, es que Dios nos hace pasar de la escasez a la abundancia, es que el Señor Jesús nos muestra que hay otro camino para llegar a la meta, que Él es el camino para obtener el objetivo que nos hemos propuesto, tanto en la vida personal como en la vida social.

Y entonces Pedro, Simón Pedro, con su sinceridad se cerca para decirle: “Apártate de mi Señor”. Pero, realmente lo que está reconociendo es su poquedad, lo que está reconociendo es su pecado, lo que está reconociendo es su fragilidad, como es sincero Simón Pedro, consigo mismo apártate de mí Señor que soy un pecador;  pero el Señor no se aparta de los pecadores, todo lo contrario, nos busca para sacarnos a nosotros también, para liberarnos de la esclavitud del pecado, para darnos la mano y ponernos en camino; lo hizo con Pedro y lo hace con cada uno de nosotros.

Y en el contexto general encontramos: Dios nos llama, a pesar de que nos sintamos pecadores, él nos llama, él entra en nuestro escenario, incluso aparentemente fracasados para llamarnos a su seguimiento; yo los haré pescadores de hombres… es decir, yo cambiaré la ruta suya, cambiaré el camino suyo, si me lo permite. 

Es Dios que viene a hacer uso de nuestra libertad y a llamarnos a la santidad.

Que el Señor bendiga su trabajo, que usted se levante y se ponga en camino y lo haga en nombre del Señor.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.


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