Alabar a Dios, orar, conversar con el Padre, siempre recordando nuestra condición de hijos amados por Él. Estos son algunos de los objetivos de este proyecto de Misioneros Digitales Católicos, que culminará cuando publiquemos el 150.
SALMO 113 (versículos 1-9)
1 ¡Aleluya! Alaben, servidores del Señor,
alaben el nombre del Señor.
2 Bendito sea el nombre del Señor,
desde ahora y para siempre.
3 Desde la salida del sol hasta su ocaso,
sea alabado el nombre del Señor.
4 El Señor está sobre todas las naciones,
su gloria se eleva sobre el cielo,
5 ¿Quién es como el Señor, nuestro Dios,
que tiene su morada en las alturas,
6 y se inclina para contemplar
el cielo y la tierra?
7 El levanta del polvo al desvalido,
alza al pobre de su miseria,
8 para hacerlo sentar entre los nobles,
entre los nobles y su pueblo;
9 él honra a la mujer estéril en su hogar,
haciendo de ella una madre feliz.
Fuente: El Libro del Pueblo de Dios.
Voces: Marcelo Ripari Música: Juanjo Cabrera (Spotify) / Juanjo Cabrera (canal de Youtube)
COMENTARIO DEL SALMO 113
Este breve himno propone un doble motivo para alabar a Dios: su infinita grandeza, que trasciende todos los límites del universo (v. 4), y su admirable condescendencia, que lo mueve a inclinarse bondadosamente hacia la tierra (vs. 5-6), para elevar a los más pobres y desamparados (vs. 7-9).10Con este Salmo se inicia una colección de seis poemas (Sal. 113 -118) que la tradición rabínica denomina Halel, palabra hebrea vinculada con la exclamación litúrgica ¡Aleluya!. Estos Salmos eran cantados en las fiestas religiosas más importantes, sobre todo durante la celebración de la Cena pascual (Mt. 26. 30).
Fuente: El Pueblo de Dios/Editorial San Pablo
Discover more from Misioneros Digitales Católicos MDC
Subscribe to get the latest posts sent to your email.