Señor mío Jesucristo,
te adoro con toda mi alma, mi corazón y mis fuerzas.
Por el amor infinito que te movió a quedarte con nosotros
en el Sacramento del Amor,
te pido la gracia de adorarte todos los días de mi vida;
de rendirte siempre el homenaje de mis pensamientos, palabras, obras,
trabajando toda mi vida
para atraerte almas que adoren y defiendan
en todo tiempo y en todas partes
tu dulcísima Soberanía.
Amén
Discover more from Misioneros Digitales Católicos MDC
Subscribe to get the latest posts sent to your email.