Señor, creo en el poder de tu Palabra, en la gracia de tu perdón, en la gratuidad de tu amor y en tu infinita compasión que no conoce de fronteras ni de imposibles cuando de aliviar los males se trata.
Ayúdame a permanecer cerca de tu presencia, a experimentar el gozo de tu perdón, el poder de tu salvación y a saber corresponderte con un corazón humilde y generoso.
Tú no temes acercarte a los males, angustias y dolencias que me aquejan; por el contrario, te acercas a ellas, tocas mi dolor, sientes compasión, abres torrentes de misericordia y me das la salvación.
Ayúdame a ser como Tú, ayúdame a tener la valentía de acercarme al que sufre, al que vive en medio del dolor y el sufrimiento y a todos los que, por causa de una vida sin Ti, han caído en el abandono y la desesperación.
Que yo pueda, por medio de tu amor, conducir a otros hacia Ti, para que sanes sus heridas y sepan que eres un Dios cercano, que toca y consuela, el que todo lo restaura.
Hazme entender que cada dolor y enfermedad me deja una gracia que debo aprender a cultivar para beneficio de mi salvación.
Amén
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