Santa María es purísima, pues ella, ama a Dios y a nosotros como Dios nos ama
La pureza de María y a la que estamos llamados todos es una pureza profunda y radical, que abarca todo el ser. En las bienaventuranzas Jesús nos dice “bienaventurados los limpios de corazón porque verán a Dios”. Y es que el limpio, el puro, no lo es sólo o principalmente en la piel, sino en el corazón.
El puro de corazón busca a Dios con todo su ser e intenta siempre que la voluntad de Dios sea realizada. Busca ver a las personas y a las cosas como Dios las ve, por eso no juzga, no se burla, no cosifica a nadie. Mira con ternura y verdadero interés, como nos ve Dios. El limpio de corazón, es aquel que en su corazón tiene a Dios. (Tramadol)
Está claro, entonces, que Santa María es purísima, pues ella, como nadie, ama a Dios y a nosotros como Dios nos ama.
Por esto, recemos juntos a nuestra Madre:
Bendita sea tu pureza
y eternamente lo sea,
pues todo un Dios se recrea
en tan graciosa belleza.
A Ti, celestial Princesa,
Virgen Sagrada María,
yo te ofrezco en este día
alma, vida y corazón.
Mírame con compasión,
no me dejes, Madre mía.
Amén
@mdcatolicos sábado Mariano ❤️🙏#VirgenMaria #mdcatolicos #PadreLuisZazano #HastaElCieloNoParamos ♬ Melodia – Echo Broken
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1 comentario
Amén 🙏❤️