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Meditación del día 30 de enero

por Pbro. Luis A. Zazano

Evangelio según san Marcos 5, 1-20

Llegaron a la otra orilla del mar, a la región de los gerasenos.
Apenas Jesús desembarcó, le salió al encuentro desde el cementerio un hombre poseído por un espíritu impuro.
El habitaba en los sepulcros, y nadie podía sujetarlo, ni siquiera con cadenas.
Muchas veces lo habían atado con grillos y cadenas, pero él había roto las cadenas y destrozado los grillos, y nadie podía dominarlo.
Día y noche, vagaba entre los sepulcros y por la montaña, dando alaridos e hiriéndose con piedras.
Al ver de lejos a Jesús, vino corriendo a postrarse ante él,
gritando con fuerza: “¿Qué quieres de mí, Jesús, Hijo de Dios, el Altísimo? ¡Te conjuro por Dios, no me atormentes!”.
Porque Jesús le había dicho: “¡Sal de este hombre, espíritu impuro!”.
Después le preguntó: “¿Cuál es tu nombre?”. El respondió: “Mi nombre es Legión, porque somos muchos”.
Y le rogaba con insistencia que no lo expulsara de aquella región.
Había allí una gran piara de cerdos que estaba paciendo en la montaña.
Los espíritus impuros suplicaron a Jesús: “Envíanos a los cerdos, para que entremos en ellos”.
El se lo permitió. Entonces los espíritus impuros salieron de aquel hombre, entraron en los cerdos, y desde lo alto del acantilado, toda la piara -unos dos mil animales- se precipitó al mar y se ahogó.
Los cuidadores huyeron y difundieron la noticia en la ciudad y en los poblados. La gente fue a ver qué había sucedido.
Cuando llegaron adonde estaba Jesús, vieron sentado, vestido y en su sano juicio, al que había estado poseído por aquella Legión, y se llenaron de temor.
Los testigos del hecho les contaron lo que había sucedido con el endemoniado y con los cerdos.
Entonces empezaron a pedir a Jesús que se alejara de su territorio.
En el momento de embarcarse, el hombre que había estado endemoniado le pidió que lo dejara quedarse con él.
Jesús no se lo permitió, sino que le dijo: “Vete a tu casa con tu familia, y anúnciales todo lo que el Señor hizo contigo al compadecerse de ti”.
El hombre se fue y comenzó a proclamar por la región de la Decápolis lo que Jesús había hecho por él, y todos quedaban admirados.

Los espíritus se someten

1) Desde el cementerio: Cuando te rodeas del pasado y de cosas que ya están muertas, cosas que dejaron de formar parte de tu vida, pero vos las seguís buscando. Te puede llevar a ser un muerto en vida. Pues es que vos buscas atraparte del pasado y de cosas que ya no están, que sucedieron y que hoy tienen vida solo desde tu imaginación, que ya no tienen vida y que no te dan vida sino que te atormentan. No vivas en cosas y de cosas que te generaron un infierno en tu vivir. Deja de rondar en cosas, lugares o personas que solo generan más terror y dolor en vos.

2) Roto de cadenas: Siempre Dios te devuelve mucho más de lo que te quita. Capaz que hoy estés peleando grandes batallas y luchas en tu vivir. Dios tiene una cosecha nueva para tu vivir. Te quiero aclarar que no estás viviendo una crisis en tu pareja o en tu vida, porque un demonio se te metió y estás poseído, ¡no, no! Míralo como que Dios tiene que cortar cosas y actitudes en vos. Déjate podar y mucho, como yo… Mira hacia dónde Dios te quiere llevar. Míralo así, uno quiere recuperar cosas que a veces perdió, pero el Señor te está mostrando que tenés que llevar solo lo que necesitas para vivir. Eso incluye a veces gente. Como dice un amigo mío: “la cosecha de la temporada pasada puede ser trampa para esta”. El pasado no es tu jurisdicción, tu propiedad. La poda tiene que venir tarde o temprano, y no hay otra manera de crecer, siempre nos aferramos al día gris porque no conocemos el sol. 

3) La arena: Cuenta un filósofo antiguo que antes la gente calmaba la sed con arena. Entonces todo el tiempo bendecían la arena. Hasta que alguien llegó y la metió en el agua, y muchos se ahogaban y sentían que iban a morir porque no conocían el agua. Descubrieron que el agua calmaba la sed y lo que veían como un peligro lo vieron como un alivio. Hoy te planteo a vos, ¿qué estás dispuesto a negociar para un futuro mejor? ¿Qué estás dispuesto a dar si Dios te lo pide? Las cosas feas, todos estamos dispuestos a dejarlas, pero ¿las cosas lindas? Claro que duele, pero es para un bien mayor. Hoy anímate a soltar y salir de ese espíritu de tristeza y angustia que te toma, ¡soltate! ¡Vamos! ¡Que somos una Iglesia y no estás solo, no estás sola! Tenemos mucho por caminar y descubrir. Claro que cuesta, pero la vida es eso, caminar, caerse y comenzar. Busca dejar eso para obtener una bendición mayor en tu vida. Hoy en tu vida algo bueno está por venir.


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1 comentario

Claudia Rosana Martínez January 30, 2023 - 4:29 pm

Amén 🙏❤️

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