«Ser artesanos de la paz, de la reconciliación y del respeto a la vida»
Evangelio según San Mateo (10, 37-42)
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles:
«El que quiere a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no carga con su cruz y me sigue, no es digno de mí.
El que encuentre su vida la perderá, y el que pierda su vida por mí, la encontrará. El que los recibe a ustedes, me recibe a mí, y el que me recibe, recibe al que me ha enviado; el que recibe a un profeta porque es profeta, tendrá recompensa de profeta; y el que recibe a un justo porque es justo, tendrá recompensa de justo.
El que de a beber, aunque no sea más que un vaso de agua fresca, a uno de estos pequeños, solo porque es mi discípulo, en verdad les digo que no perderá su recompensa».
Palabra del Señor
Transcripción de La Voz del Pastor del 2 de julio de 2023
Estamos comenzando el mes de julio y le pedimos al Señor que la acompañe todos los días de nuestra vida, nuestros trabajos, nuestra oración, nuestra vida familiar, y que nos acompañe con el amor de la Virgen María. En este mes celebraremos a Nuestra Señora del Carmen, a ella le queremos dirigir nuestra plegaria para que bendiga con su amor materno la vida y el trabajo de nuestros hogares y de todas las regiones de Colombia. También queremos pedirle por nuestro País, celebraremos el 20 de Julio la Independencia de nuestro País y queremos orar por nuestros gobernantes, orar por todos los ciudadanos hombres y mujeres, orar para que en Colombia podamos ser artesanos de la paz, de la reconciliación y del respeto a la vida.
La voz del Señor Jesús en el capítulo 10 de san Mateo que acabamos de escuchar, nos invita a renovarnos en nuestra misión profética, y la primera lectura del segundo Libro de los Reyes nos muestra a un profeta itinerante, el profeta Eliseo, que es acogido por una pareja de esposos en una región. Y no solamente lo acogen, sino que le ofrecen su propia casa, le abren las puertas y esta pareja recibe la paga de profeta, porque el Señor le da un hijo, como diciendo el que recibe al profeta recibe la vida que viene de Dios.
Pues el Señor Jesús nos está renovando en nuestra condición profética, hombres y mujeres del pueblo de Dios, por la gracia del bautismo y por la acción del Espíritu Santo en nuestra vida nos convertimos en profetas, y el pueblo de Dios necesita profetas, no aquellos que adivinan el futuro, sino aquellos que tienen tres características: primero, que reciben la gracia del Espíritu Santo para que sean anunciadores de la buena nueva y de la esperanza, con una palabra oportuna que sana, que consuela, que libera, que levanta, y que motiva.
Segundo, el profeta hombre o mujer es alguien que vive el testimonio de eso que ha anunciado y entonces diríamos que, hombres y mujeres guiados por el Espíritu Santo dan testimonio con su vida, con su manera de ser, que Dios los ha tomado para ser anunciadores de la buena nueva.
Y tercero, el profeta hombre o mujer bautizado, miembro del pueblo de Dios, es alguien que es capaz de denunciar lo que es la mentira, la corrupción, la violencia, todo aquello que nos separa de la propuesta del Reino de Dios.
Usted y yo debemos aceptar la misión de ser profetas, es con la gracia del Espíritu Santo que lo podemos lograr.
Que el Señor bendiga este mes que estamos comenzando.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén
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