Señor del Amor, de la Cruz, presente en el Santísimo Sacramento, te adoro y te doy gracias porque el día que moriste por mí en el madero santo y extendiste tus brazos abrazando la humanidad, mi nombre fue grabado en la cruz.
Ante esta Hostia consagrada, en el silencio de la oración, quiero darte gracias porque me llamas por mi nombre, porque me amas en mi propia esencia, porque estás siempre conmigo.
Gracias porque me invitas a la misión, me pides que camine en tu nombre aceptando mi debilidad y fragilidad y me encomiendas la tarea de amar y servir al prójimo, de trabajar por tu Reino en esta tierra.
Gracias, Jesús mío porque me llenas el corazón de amor y de confianza, de fe y de esperanza, y no puedo hacer más que abandonarme a tu misericordia.
Amén
Discover more from Misioneros Digitales Católicos MDC
Subscribe to get the latest posts sent to your email.