Evangelio según san Marcos 3, 1-6
Jesús entró nuevamente en una sinagoga, y había allí un hombre que tenía una mano paralizada.
Los fariseos observaban atentamente a Jesús para ver si lo curaba en sábado, con el fin de acusarlo.
Jesús dijo al hombre de la mano paralizada: “Ven y colócate aquí delante”.
Y les dijo: “¿Está permitido en sábado hacer el bien o el mal, salvar una vida o perderla?”. Pero ellos callaron.
Entonces, dirigiendo sobre ellos una mirada llena de indignación y apenado por la dureza de sus corazones, dijo al hombre: “Extiende tu mano”. El la extendió y su mano quedó curada.
Los fariseos salieron y se confabularon con los herodianos para buscar la forma de acabar con él.
Parálisis
1) Mano: Yo no soy la persona con los mejores hábitos del mundo. A mí me cuesta levantarme por la mañana. Hay cosas que tengo que hacer por la parroquia y por la iglesia que no me gustan, pero que las tengo que hacer igual. Hay sábados o domingos que preferiría quedarme en mi casa descansando, pero no puedo, tengo que levantarme temprano como todos los días, de lunes a lunes. La verdad es que no soy la persona más disciplinada y eficiente, pero aprendí que tengo que ser constante con las cosas que estoy convencido. No desaparezco, asumo las cosas. Acepto que hay veces que soy más productivo y a veces menos, pero estoy todos los días dándole a lo que me toca y sigo y sigo. Allí comprendí el poder de la constancia y la gente no se da cuenta de ese poder que te da la constancia, porque cuando eres constante y no dejas de avanzar te haces imparable, aunque te cueste, porque esto es paso a paso y, si perseveras en lo que estás convencido, llegarás, tarde o temprano llegarás.
2) Observaban: Aprende a mirar tu vida con un todo. Recordá a ese niño interior que tenías y lo que soñabas. Aprende a mirar el todo de tu vida y comprende que la vida es jugártela por aquello que traes, para que, cuando llegues a los ochenta o noventa, te digas que trabajaste por vos y que lograste mirar lo esencial de tu vida, y que no te dejaste llevar por otros. Deja de observar tanto a los demás y aprende a mirarte un poco más a vos.
3) Extiende: Jesús te recuerda que viene a darte vida y a que actúes por tu vida, sin estar esperando de nadie, aprende a comprender que la vida es un constante luchar y enfrentar, pero también es asumir errores y hacer cambios, porque los errores que cometemos son para crecer en humildad y desde ello cambiar para vivir en la verdad. Algo bueno está por venir.
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1 comentario
Gracias padre Luis por todas sus reflexiones; siempre me llegan profundamente. Le admiro la capacidad que tiene para poder levantarse cada día y todos los días temprano. Yo trabajé muchos años de profesora y me dolía madrugar, con un despertador! Excepto sábados y domingos y ahora que ya me jubilé agradezco no tenerlo que hacer más y no sé cómo aguanté pero al menos tenía libre el fin de semana. Mucho ánimo padre que algo bueno está por venir…☺️
Abrazos,
Tata