Evangelio según san Marcos 3,13-19
Jesús subió a la montaña y llamó a su lado a los que quiso. Ellos fueron hacia él,
y Jesús instituyó a doce para que estuvieran con él, y para enviarlos a predicar
con el poder de expulsar a los demonios.
Así instituyó a los Doce: Simón, al que puso el sobrenombre de Pedro;
Santiago, hijo de Zebedeo, y Juan, hermano de Santiago, a los que dio el nombre de Boanerges, es decir, hijos del trueno;
luego, Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago, hijo de Alfeo, Tadeo, Simón, el Cananeo,
y Judas Iscariote, el mismo que lo entregó.
Elegidos
1) Subió: Antes de tomar una decisión sé prudente y rézalo. No es bueno decidir desde el sentimiento. Por eso es importante retirarte en oración y pensar bien el por qué y el para qué lo vas a hacer. Las decisiones se toman desde un todo y no desde un sentimiento, porque tanto el sentimiento del enojo como el del amor pueden engañarte y no permitirte ver con claridad las consecuencias de lo que decides y si podrás afrontar lo que decides.
2) Poder: El verdadero poder que uno tiene es el poder aliviar la vida de otros y fortalecer desde la fe las luchas que tiene el otro. Eso es lo que destaca a un discípulo-misionero de Jesús. Creo que giramos demasiado en esquemas pastorales o búsquedas de solvencias sociales, cuando en el fondo Jesús nos muestra que, como seguidores que somos de Él, estamos llamados a llevarlo en la oración, en la Eucaristía y en el servicio. En esos tres ejes está la esencia de aliviar la vida de otros.
3) Nombres: Cuando uno se encuentra con Jesús cambia su vida, porque tenés una mirada distinta. Me animo a decirte que no todos los que van a un templo conocen a Jesús, pero, cuando uno conoce a Jesús, se convierte en templo vivo. Yo lo veo y vivo en mi parroquia, especialmente en bautismos o casamientos, porque muchos no van por un encuentro con Cristo, porque desean tener la marca de Jesús en ese momento de sus vidas, sino más bien van por una tradición o compromiso social. No te niego que hay veces que no tengo ganas de generar ese bautismo o casamiento, porque hasta en la misma ceremonia están más atentos a la foto o al celular que al sacramento en sí, pero me recuerdo a mí mismo: “Es la única oportunidad que tienen de conocerte a Ti”. Algo bueno está por venir.
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