Evangelio según san Marcos 6,45-52
Después que los cinco mil hombres se saciaron, en seguida, Jesús obligó a sus discípulos a que subieran a la barca y lo precedieran en la otra orilla, hacia Betsaida, mientras él despedía a la multitud.
Una vez que los despidió, se retiró a la montaña para orar.
Al caer la tarde, la barca estaba en medio del mar y él permanecía solo en tierra.
Al ver que remaban muy penosamente, porque tenían viento en contra, cerca de la madrugada fue hacia ellos caminando sobre el mar, e hizo como si pasara de largo.
Ellos, al verlo caminar sobre el mar, pensaron que era un fantasma y se pusieron a gritar,
porque todos lo habían visto y estaban sobresaltados. Pero él les habló enseguida y les dijo: “Tranquilícense, soy yo; no teman”.
Luego subió a la barca con ellos y el viento se calmó. Así llegaron al colmo de su estupor,
porque no habían comprendido el milagro de los panes y su mente estaba enceguecida.
Subir a la barca
1) Retiro: Hay veces que tenemos que tomar distancia de situaciones para poder ver mejor, pero también es necesario tomar distancia para poder hablar con Dios de lo que nos pasa. Incluso el retirarse implica soltar personas o situaciones. Cuando soltamos personas no es porque no nos interesen, sino porque nosotros no les interesamos a ellos. Sé que es duro y es fuerte. Entonces tómate ese tiempo para distanciarte y meditar en tu corazón.
2) Barca: Hay una frase que dice “No te ahogas por caer en el agua, sino por permanecer en ella”. Por tanto, rema tu vida y deja de generarte ahogos que no son necesarios, trabaja tu mente y tu corazón para que puedas mirar tu objetivo y tu mirada de vida. Aprende a conocer tu interior para poder dar un cambio a tu exterior. Porque lo que logras trabajando en tu interior puede fortalecer tu corazón a lo largo de tu vida y sobre todo, para lo que enfrentarás en tu exterior.
3) Gritar: No dejes de buscar a Jesús en tu vida y en esta vida recordá que Jesús está aunque no lo veas y hasta incluso aunque no lo sientas. Porque en esta vida estamos llamados a buscar a Dios más que a sentirlo. Estamos llamados a conocerlo más que gustarlo. Porque en la vida vamos comprendiendo que la interioridad con Dios te lleva a encontrarlo. Algo bueno está por venir.
Discover more from Misioneros Digitales Católicos MDC
Subscribe to get the latest posts sent to your email.