Evangelio según san Marcos 16,15-20
Entonces les dijo: “Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación.”
El que crea y se bautice, se salvará. El que no crea, se condenará.
Y estos prodigios acompañarán a los que crean: arrojarán a los demonios en mi Nombre y hablarán nuevas lenguas;
podrán tomar a las serpientes con sus manos, y si beben un veneno mortal no les hará ningún daño; impondrán las manos sobre los enfermos y los curarán”.
Después de decirles esto, el Señor Jesús fue llevado al cielo y está sentado a la derecha de Dios.
Ellos fueron a predicar por todas partes, y el Señor los asistía y confirmaba su palabra con los milagros que la acompañaban.
Bauticen
1) Vayan: La clave es salir y ser personas que salgan de su eje, mirar al otro para ayudar. Pero también tenemos que tener cuidado con los “traficantes de culpa” que siempre usan el “Algo habrás hecho” o te acusan “No vas a misa”, por eso te pasan estas cosas, o “No rezas bien” o “Te faltará fe”. Ese “vayan” no es el que Jesús anuncia. No somos un ICE que sale a controlar quién cree en Cristo y quién no. Somos personas que tenemos que salir a acompañar o a escuchar o simplemente estar para que Dios obre en el otro.
2) Crea: Tengo que decirte que durante muchos años me mentí a mí mismo y hasta me escondí de mi verdadera identidad, y todo lo implicaba en el desempeño de mi sacerdocio. En mi sacerdocio escondía todo mi error y mi identidad. Entonces construí una identidad a través de lo que hacía como cura. ¡Claro! Asumía tantas cosas porque creía que si hacía muchas cosas evangelizadoras y buenas la gente me iba a querer y no iba a pensar mal de mí, que no había nada malo en mí. ¡Claro! Es como que en la comunidad cristiana me querían y no como capaz que en mi barrio. Ese “falso yo” me hizo vivir en un mundo de engaño en donde, en vez de creer en Dios, busqué creer en mí. Hoy comprendo que más allá de viajes que haga para evangelizar, más allá de tareas que haga para llevar a Jesús, siempre debo creer en Dios, que también está en mí, y no en lo que la gente hable de mí, o preocuparme de lo que la gente hable de mí. Creer es también confiar y hacer con confianza las cosas es comprender que uno hace por convicción y no por conveniencia para su vivir.
3) Acompañaban: La vida te presenta todos los días algo nuevo y distinto. Todos los días se ven milagros para los que somos creyentes. Date esa oportunidad de ver la vida cada día como algo distinto y deja que Dios toque en vos lo que está sangrando en tu interior. No dejes de mirar para adelante y recordá que de todo se aprende en esta vida y en este vivir. No bajes los brazos porque siempre hay un ángel custodio detrás de ti. Algo bueno está por venir.
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