Evangelio según san Juan 12, 44-50
Jesús exclamó: “El que cree en mí, en realidad no cree en mí, sino en aquel que me envió.
Y el que me ve, ve al que me envió.
Yo soy la luz, y he venido al mundo para que todo el que crea en mí no permanezca en las tinieblas.
Al que escucha mis palabras y no las cumple, yo no lo juzgo, porque no vine a juzgar al mundo, sino a salvarlo.
El que me rechaza y no recibe mis palabras, ya tiene quien lo juzgue: la palabra que yo he anunciado es la que lo juzgará en el último día.
Porque yo no hablé por mí mismo: el Padre que me ha enviado me ordenó lo que debía decir y anunciar;
y yo sé que su mandato es Vida eterna. Las palabras que digo, las digo como el Padre me lo ordenó”.
Creer en Él
1) Envío: Cuando recordamos el envío es que somos llamados a ir a compartir la vida también con aquellos que no concuerdan con el mensaje de Jesús. La vida espiritual nuestra está marcada por salir, anunciar el evangelio y compartir con aquellos que no son tan cristianos. Hasta me animo a decirte que están más cerca los ateos y agnósticos de un encuentro con Cristo que aquellos que se manifiestan fundamentalistas de Cristo. Pero creo que nos cuesta entender porque hasta en nuestros conceptos tratamos de evitar ese tipo de gente. Jesús no nos manda a evitarlos, sino más bien a ayudarlos y acompañarlos. Es fácil para nosotros juntarnos con gente de nuestro gremio y que piensan igual a nosotros, pero el envío es hacia otros, hacia quien no lo conoce. Como decía san Francisco “Vayan y anuncien el evangelio, y, si es necesario, hablen”.
2) Luz: Ser luz no es tan solo iluminar sino también clarificar vidas y aliviar vidas. La luz también da calma. Esto me recuerda también al buen samaritano quien, a diferencia de los profesionales de la religión, le pone la luz del consuelo a la vida del otro. Porque los profesionales de la religión evitaban mancharse las manos para entrar limpios al templo, pero el samaritano prefiere mancharse las manos, pero entrar con el corazón limpio al templo. Ser luz es tener el corazón limpio, aunque uno esté manchado por la vida. Mientras seas luz, vas a iluminar.
3) Palabras: Me gustaría presentarte 5 tipos de personas que pueden quitarte luz si no tienes una buena espiritualidad y una unión con Jesús:
A) el “solo era broma”: es la persona que te tira cosas con crueldad, pero luego dice “es una broma”. Como dice el dicho “Toda broma tiene algo de verdad”. Entonces se sujeta en el jajaja o siempre te ataca y luego quiere sanarlo con “no te enojes, era una broma”
B) el que siempre culpa a otros: nunca se hace cargo de lo que hizo o dijo, siempre hay un otro que tiene la culpa, nunca asume responsabilidad, pero son rápidos para culparte de todo.
C) el saboteador: es la persona que dice que le importas y hasta te dice que te quiere mucho, pero, cuando te puede liquidar, te liquida. Le molesta que progreses.
D) el contradictorio: es la persona que dice una cosa y hace otra, como dijo Ralph Waldo: “Lo que haces, habla tan fuerte que no puedo oír lo que me dices”.
E) el oportunista: son esas personas que te son leales mientras les das esa oportunidad y les sos oportuno. Cuando los beneficios y tu dinero desaparecen, ellos también.
Por eso, prende a ser prudente porque pueden lastimarte tan fuerte que, si no tenés una unión espiritual con Jesús, te pueden hacer perder el hacia dónde va tu accionar desde corazón. Algo bueno está por venir.
Discover more from Misioneros Digitales Católicos MDC
Subscribe to get the latest posts sent to your email.