Evangelio según san Lucas 9, 43b- 45
Mientras todos se admiraban por las cosas que hacía, Jesús dijo a sus discípulos:
“Escuchen bien esto que les digo: El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres”.
Pero ellos no entendían estas palabras: su sentido les estaba velado de manera que no podían comprenderlas, y temían interrogar a Jesús acerca de esto.
Entregado a los hombres
- Escuchen: Quiero que tengan en claro que podemos dar sin amar, si no, mira la cantidad de gente que ayuda a ONG para que se le bajen los pagos de impuestos. O gente que colabora con una institución solo para aparecer en el Instagram, pero es muy difícil amar sin dar. Porque quien ama necesita dar de sí para escuchar y comprender y, comprendiendo, acompaña. Porque desde la escucha también se ama y se ama cuando se escucha.
- Manos: ¿Alguna vez pensaste dónde vas a pasar tus últimos días en esta tierra? ¿En qué lugar físico? Porque nadie sabe ni cómo va a morir ni en dónde, pero, si vamos a la estadística, lo más probable es que sea en una cama de hospital. Así que es posible que tus horas finales las pases rodeado de aparatos en una cama, conectado a un respirador. Lo que me ha pasado estos 14 años de cura es que, cada vez que voy a una terapia, es un mismo patrón: nunca encontré que me dijeran: “Luis, ¿me podés traer el diploma de la universidad?” o “¿me podrías traer dinero del banco?, así muero con el efectivo”. Tampoco nadie me dijo: “¿podés traer mi Ferrari?”. Nadie me dijo eso. En el momento final de la vida se plantean dos cosas: si están bien o mal con sus familias (con sus hijos especialmente) y la otra es si están listos para encontrarse con Dios. Cuando mires el espejo retrovisor de tu vida ¿habrá un legado que dejes? ¿una satisfacción o un legado caótico? Por eso, simplifica tu vida lo más que puedas, te aseguro que la vida pasa por lo más simple. Escoge una vida con propósitos, porque en esta vida no hay ensayos, esta es la única. En el momento final ya tampoco te importará tu familia, porque donde vas ya no te acompañarán. Lo último que uno termina pensando es la relación con Dios.
- Interrogar: Nuestra vida, cuando no coincide nuestra actividad con nuestras convicciones, termina siendo como un hámster. Corremos en la misma rueda, pero encarcelados. Hacemos mucho caminar, pero en un mismo lugar. Hay gente que hace carrera frenética, pero que no llega a ningún destino. El tema dominante son las prioridades y Jesús nos deja en claro que hay que poner las prioridades en orden y después dejar que las fichas caigan en su lugar. Por eso, reordena las prioridades y simplifica. Te aseguro que así tu vida va a cambiar. Algo bueno está por venir.
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