María, Puerta del Cielo, llévanos de tu mano hacia Jesús
Virgen María, queremos aprender de Ti a levantar la mirada hacia el Cielo, incluso cuando el corazón está cansado y la vida nos golpea fuerte.
Hoy queremos decir ¡Gracias! No porque todo sea fácil, sino porque, aun en medio del dolor, Dios sigue estando. Gracias por cada día que comienza, por las manos que nos sostienen, por las personas que permanecen y también por las pruebas que, aunque duelan, nos enseñan a confiar.
Madre, cuando no entendamos lo que estamos viviendo, ayúdanos a no bajar la mirada. Cuando las lágrimas nos impidan ver el camino, recuérdanos que el Cielo sigue abierto.
María, Puerta del Cielo, llévanos de tu mano hacia Jesús. Enséñanos a agradecer con el corazón herido, a confiar con el alma cansada y a seguir creyendo aun cuando no comprendamos.
Amén
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