El título de esta bitácora puede ser llamativo, aunque sería más correcto el nombre de “Palacio Papal de Francia” ya que, efectivamente, en un momento de la historia de nuestra religión católica fue la sede papal.
Seis cónclaves entre 1335 y 1394 fueron celebrados en esta sede, otorgando la sucesión de Pedro a los Papas Benedicto XII (1335), Clemente VI (1342), Inocencio VI (1352), Urbano V (1362), Gregorio XI (1370) y Benedicto XIII (1394).
Historia
Aviñón se convirtió en la residencia papal en 1309, cuando el papa Clemente V, no deseando enfrentarse al violento caos de Roma posterior a su elección (1305), decidió trasladar la curia papal a Aviñón.
El Papa Clemente V pasó a la historia como el Papa que trasladó la sede pontificia a Aviñón y como el que promulgó la bula por la que suprimió la Orden de los Templarios.
En esa época esta región pertenecía al Reino de Nápoles y la ciudad de Aviñón fue escogida por su cercanía con Vienne, donde en 1311 se iba a celebrar un Concilio.
Dentro de la ciudad fue elegido el viejo palacio episcopal de los obispos de Aviñón dado que se elevaba sobre un afloramiento rocoso natural en el borde norte de la ciudad, por encima del río Ródano, llamado Rocher des Doms.
La elección de este lugar permitía dar al conjunto un carácter imponente al ser visible desde la cumbre de los Alpilles (Bocas del Ródano unos 30 km aproximadamente)
Clemente V vivió como invitado en el monasterio dominicano de Aviñón y su sucesor, el Papa Juan XXII también se estableció allí. Pero fue Benedicto XII quien comenzó la reconstrucción del viejo palacio obispal, con el fin de convertirlo en el Palacio Papal.
El Palacio se construyó en dos fases principales con dos segmentos distintivos, conocidos por el Palais Vieux (Palacio Antiguo) de Benedicto XII y Palais Neuf (Palacio Nuevo) de Clemente VI.
El edificio fue enormemente caro, consumiendo gran parte de los ingresos papales durante su construcción. Lo decoraron lujosamente artistas de la época como Simone Martini y Matteo Giovanetti.
El pedido del Papa Benedicto XII significó arrasar el anterior palacio episcopal y que fuera reemplazado por un edificio mucho más grande, centrado en un claustro y muy fortificado para defenderse de los atacantes, de manera que sus cuatro alas están flanqueadas por altas torres.
Los siguientes Papas fueron ampliando el Palacio para formar lo que hoy es conocido como el Palais Neuf.
Clemente VI encargó una nueva torre y edificios auxiliares, incluyendo una gran capilla de 52 metros de largo que servía de lugar de celebración de actos de culto papales. Otras dos torres se construyeron con Inocencio VI. Urbano V acabó el patio principal, conocido como la Court d’Honneur, con ulteriores edificios encerrándolo. El interior del edificio fue suntuosamente decorado con frescos, tapices, pinturas, esculturas y techumbres de madera.
Los Papas dejaron Aviñón en 1377, regresando a Roma, pero esto provocó el llamado Cisma de Occidente, de manera que Clemente VII y Benedicto XIII hicieron de Aviñón su sede hasta 1408.
Este último fue aprisionado en el Palacio durante diez años tras ser asediado en 1398. Posteriormente el edificio fue de nuevo asediado desde 1410 hasta 1411, pero se devolvió a la autoridad de los legados papales en 1433.
Aunque el Palacio permaneció bajo control papal, junto con la ciudad durante 350 años más, gradualmente se fue deteriorando a pesar de la restauración de 1516.
Cuando estalló la Revolución francesa, ya en 1789, el Palacio estaba en mal estado y fue tomado y saqueado por las fuerzas revolucionarias.
En 1791 fue el escenario de una matanza de contrarrevolucionarios, cuyos cuerpos se arrojaron desde la torre del Palais Vieux.
El Palacio fue posteriormente tomado por el estado francés napoleónico para usarlo como barracas militares y prisión.
Aunque dañado por la ocupación militar, fue especialmente durante el periodo de la República anticlerical cuando el resto de trabajos de madera interior fue eliminado para usarlo en la estructura como establos. Los frescos fueron cubiertos y destruidos en gran medida pero, irónicamente, se aseguró que la estructura del edificio sobreviviera, dada la intención de convertir el Palacio como vivienda social para aquellos que no poseían vivienda propia, achicando los espacios y las alturas de los mismos. Esto aún se puede distinguir desde el patio interior al ver las múltiples ventanas.
En 1906 se vacía para convertirlo en un museo nacional. Desde entonces ha estado en una restauración prácticamente constante.
Forma parte del Patrimonio de la Humanidad desde el año 1995
Descripción
El Palacio de los Papas de Aviñón es uno de los edificios góticos más grandes e importantes medievales de Europa. Si bien es uno de los muchos lugares conocidos como Palacio Papal, realmente este en el pasado sí fue sede Papal.
Se encuentra en la plaza homónima dentro del interior del recinto de las antiguas murallas de la ciudad, en las proximidades del Rio Ródano.
Este Palacio Papal es la más grande de las construcciones góticas de la Edad Media, de un tamaño tal que casi hace pequeña a la catedral, calculándose que ocupa en total 15.164 m². Sus muros alcanzan más de 5 metros de grosor.
Contiene frescos excepcionales pintados desde 1343 por importantes talleres de pintores venidos de toda Europa
El Papa Clemente VI encaró la decoración de la Tour de la Garde-Robe, así como también del Palais Vieux y las capillas de san Marcial y san Juan.
Los frescos aún se conservan. Los de la capilla de San Marcial se restauraron en 2005. Se trata de un conjunto excepcional que testimonia la alta calidad artística de la primera escuela de Aviñón.
El Palacio, que está entrecruzado por dos edificios, es el antiguo Palacio de Benedicto XII, una fortaleza casi impenetrable, y el nuevo palacio de Clemente VI, el más suntuoso de los Papas de Aviñón, ya que no solo es el edificio gótico más grande, sino también en donde se expresa toda la plenitud del estilo gótico internacional.
Es el producto de la construcción y ornamentación conjunta de varios de los mejores arquitectos franceses de la época, así como también de los más importantes pintores de frescos de la escuela sienesa.
La mayor parte del palacio está actualmente abierto al público. Más de 25 salas pueden ser visitadas en la actualidad: las salas de audiencia, como la Gran Audiencia y el Consistorio; salas de gala de dimensiones excepcionales en las que se hacían ceremonias, como la Gran Capilla Clementina, o festines como el Gran Tinel; los apartamentos privados del Papa, incluyendo la habitación del Papa y la habitación del ayudante papal, que tienen frescos profanos naturalistas únicos para la época; las capillas san Marcial y san Juan con decoraciones de frescos, y las terrazas desde donde se puede descubrir un maravilloso panorama del Palacio, la ciudad de Aviñón y el Ródano.
Junto al Gran Tinel se encuentra la capilla de san Marcial, lugar donde se realizaban los cónclaves y en la que se pueden observar frescos en restauración.
Debajo de esta capilla se encuentra la capilla de san Juan que, en realidad, es un oratorio. Lleva este nombre porque sus muros y su bóveda están decorados con frescos que narran la vida de san Juan Bautista y de san Juan evangelista.
Continuando el recorrido se atraviesan varias habitaciones pintadas con frescos que sirven actualmente como conexión entre el palacio viejo y el palacio nuevo, pero fueron en su época parte de los apartamentos privados del Papa.
Al llegar a la llamada habitación del Papa, se puede observar un fondo azul celeste con muros ornamentados por follajes de viña y de roble, cubierto de pájaros y ardillas.
Atravesando un estrecho pasillo se llega a la llamada Habitación del Ciervo que también funcionó como gabinete de trabajo de Clemente VI, ornamentada con frescos que evocan técnicas de caza y de pesca.
La visita
Llegamos a la ciudad de Aviñón durante un recorrido por el sur del país galo. La intención primaria de parar en esta ciudad estaba relacionada con conocer la historia del famoso puente de Aviñón que recordábamos de los juegos de ronda de nuestra primera infancia. Pero al leer un poco sobre la historia de la ciudad nos asombramos al conocer que la historia papal tenía un capítulo aquí mismo, ya el palacio que allí existía supo ser sede papal.
Eso nos entusiasmó mucho, ya que realmente no sabíamos en qué estaba convertido el palacio, si aún seguía siendo un templo o era solo un museo.
Así fue que a la mañana siguiente de nuestra llegada entramos a la ciudad antigua, ciudad amurallada, y caminamos por las estrechas calles hasta la plaza del Palacio Papal. En ese momento, sin conocer al detalle la historia, de inmediato nos dimos cuenta que ya no era un templo; pero, a pesar de ser solamente un museo, para los católicos locales seguía siendo un lugar importante dado que había varios grupos de jóvenes con sacerdotes – también jóvenes – escuchando música y jugando diversos juegos en la plaza que rodea al Palacio.
Nos dirigimos al interior del Palacio e hicimos el recorrido con un raro sentimiento de asombro, sin poder comprender muy bien el motivo de la existencia de este palacio y menos aún el hecho de haberlo convertido en vivienda plurifamiliar durante la época de la Revolución, destruyendo de esta manera un legado histórico.
Al finalizar el recorrido nos quedó una rara sensación de haber visitado un lugar que otrora fuese religioso. Al salir (se ingresa por un sector y se sale por otro distinto) nos encontramos en medio de la plaza donde los sacerdotes con sus grupos de jóvenes seguían disfrutando del día. Allí nos quedamos, sin ser jóvenes como los que estaban jugando, pero sí disfrutando al verlos y más aún al ver varios sacerdotes jugando como y con los jóvenes.
Casi cuando estábamos por retirarnos del lugar, comenzaron a rezar bajo la cruz que allí se yergue el santo rosario. Creemos que este fue un regalo de Mamá María. Los acompañamos y luego nos fuimos con alegría y paz. Paz regalada por María y alegría de ver a tantos jóvenes y tantos sacerdotes miembros de una iglesia joven.
Tips de Viajero:
- El Palacio de los Papas está abierto todos los días del año, entre las 10.00 y las 17.00 hrs.
- Valor de la entrada: 12 euros, existiendo tarifas reducidas (escolares / familias / seniors / personas con dificultades de movilidad)
- La entrada se puede combinar con el puente de Saint-Benezet, el famoso Puente de Aviñón que muchos recordarán de los juegos de su infancia. El acceso de manera independiente al puente es de 5 euros, pero con 14.50 euros se puede acceder a ambos lugares.
- En el momento de nuestra visita había un espectáculo nocturno de mapping sobre las paredes internas que contaba la historia de los acontecimientos ocurridos en el Palacio. Es muy interesante porque uno puede ver cómo era el Palacio en el momento en el cual vivían los Papas, pero también todo lo que ocurrió durante la Revolución Francesa hasta la actualidad.
- Se pueden visitar las mansiones de los cardenales.
- Prueben vino con D.O.C. Côtes du Rhônes, dado que Aviñón es la capital de esta denominación, como así también bombones Papalines con azúcar rosa y licor de orégano.
Información complementada con datos extraídos desde www.palais-des-papes.com
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