“A nadie hemos perjudicado, sino que hemos servido a muchos”
Hoy, 9 de julio, la Iglesia nos recuerda a el martirio en China de san Agustín Zhao Rong y de numerosos sacerdotes de varias órdenes y congregaciones, religiosos, religiosas y laicos que prefirieron la muerte dando testimonio de su fe en Cristo entre los años 1648 y 1930.
Agustín Zhao Rong nació en Guizhou en 1746, en una familia pagana. De joven se enroló en el ejército imperial como guardia de la prisión de Wuchuan, recibiendo la tarea de custodiar a los cristianos encarcelados. Es allí donde se detuvo a escuchar a los sacerdotes que no dejaban de proclamar el Evangelio, ni siquiera durante la detención. Se convierte al cristianismo, recibiendo el bautismo y poniéndose al servicio de los misioneros. Una vez terminado los estudios teológicos fue ordenado sacerdote en 1781. Fue un gran predicador a través de sus relatos de la Pasión de Jesús. Obtuvo muchas conversiones y fue enviado a Yunnan para evangelizar. La persecución anticristiana se reanudó en China y Agustín, reconocido sacerdote, fue encarcelado y sometido a tortura hasta su martirio.
El hecho de que san Agustín Zhao Rong y un considerable número de laicos chinos, junto con misioneros y religiosos hayan dado la vida por Cristo, manifiesta la profundidad de los vínculos que establece la fe en Cristo, reuniendo, en una sola familia, personas de razas y culturas diversas.
En el día que los recordamos, pedimos su intercesión ante el Señor para que aumente nuestro compromiso cristiano, nos haga más fervorosos y agradecidos por el don de la fe. Porque algo bueno está por venir.
Fuente:
https://www.anecdonet.com/07/09/san-agustin-zhao-rong-y-compaeros-martires