«Dio con gusto su vida por la fe»
Este santo fue un príncipe visigodo, formado en la religión arriana, que murió martirizado después de su conversión al catolicismo, especialmente por negarse a recibir la comunión de un obispo arriano.
Nació en Sevilla, cerca del año 564. Era hijo del rey Leovigildo, rey de los visigodos en España. Su padre lo educó junto a su hermano en la religión arriana. Hermenegildo se casó con una ferviente católica, Ingunda, hija del rey Sigberto de Austrasia. Por las oraciones y ejemplo de su mujer, así como a la predicación de san Leandro, arzobispo de Sevilla, Hermenegildo llegó a su conversión. Leovigildo, se enfureció cuando supo que su hijo había hecho profesión pública de fe católica. Le ordenó que renunciase a todas sus dignidades y posesiones. Pero Hermenegildo se negó a hacerlo y decidió alzarse en armas contra su padre, con el apoyo de Bética y Mérida, asimismo formó una alianza con los bizantinos. Tras cinco años de guerra civil, Hermenegildo fue derrotado y capturado en Sevilla por su padre. (unitedwepledge.org Después fue desterrado a Tarragona, donde pidió fervorosamente a Dios que lo fortaleciese en su combate por la fe. Su padre le da un ultimátum para que se arrepienta, pero san Hermenegildo rechaza la oferta por fidelidad al catolicismo. Siendo luego finalmente ejecutado, por no querer recibir la Sagrada Eucaristía de manos de un obispo arriano.
Antes de su muerte, san Hermenegildo pidió a su hermano Recaredo que se convirtiera al catolicismo y que cuando fuera rey condujera a la nación a la fe católica, hecho que ocurrió cuando el rey Leovigildo murió en el año 586.
En 1585, Felipe II le pide al Papa Sixto V que autorice el culto al mártir Hermenegildo en todo su reino. Este santo fue oficialmente canonizado por el Papa Urbano VII en 1639.
En el día que recordamos a san Hermenegildo, le pedimos que interceda ante nuestro Señor para que nuestra fe arda dentro de nosotros como fuerza y fortaleza de nuestras vidas. Porque algo bueno está por venir.