Las almas devotas y fieles
Por la señal de la Santa Cruz+
de nuestros enemigos +
líbranos, Señor, Dios nuestro +
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo +
Oración inicial
Oh, Dios eterno, en quien la Misericordia es infinita y el tesoro de compasión inagotable, vuelve tu mirada bondadosa y aumenta tu Misericordia, para que, en momentos difíciles, no desespere ni me desaliente, sino que, con gran confianza, me someta a tu santa voluntad, que es el amor y la Misericordia misma. Amén.
Lectura bíblica del tercer día:
“Por lo tanto, el que se haga pequeño como este niño, será el más grande en el Reino de los Cielos” Mateo 18, 3
En este día Jesús quiere que santa Faustina pida por: “Todas las almas devotas y fieles. Sumérgelas en el mar de mi Misericordia. Estas almas me consolaron a lo largo del Vía Crucis. Fueron una gota de consuelo en medio de un mar de amargura”.
Amado Señor, mira con ojos de Misericordia a las almas devotas y fieles, que son la herencia de tu Hijo. Concédeles tus bendiciones y abrázalas con tu cariño paternal para que nunca pierdan tu amor ni el tesoro de tu divina Fe.
- Pedir la gracia que se desea alcanzar de la Divina Misericordia en esta novena.
(Padre Nuestro, Ave María y Gloria)
Oración final
¡Oh, Jesús Misericordioso! Te doy gracias por tus innumerables bendiciones y gracias. Que cada latido de mi corazón sea un himno nuevo de agradecimiento a Ti.
Oh Dios, gracias por tu gran Misericordia, por no tomar en cuenta mis errores. Mi alma es todo un canto de adoración a tu divina Misericordia. Amén.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. +