Una ermita en el Tepeyac
Por la señal de la Santa Cruz +
de nuestros enemigos +
líbranos Señor, Dios Nuestro +
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén +
Oración inicial
Oh, Virgen de Guadalupe, Madre de Dios y Madre nuestra, que te dignaste hablar a tu siervo Juan Diego con estas tiernas palabras: “Hijito mío, que no se turbe tu corazón, no temas. ¿No estoy aquí yo que soy tu Madre? ¿No estás acaso bajo mi protección y amparo? Llenos de confianza con estas palabras, te pedimos hoy las gracias que cada uno necesite y desee para su vida. También te rogamos que seamos fieles a nuestra fe y que en cada uno de nosotros siempre reine tu Hijo Jesús. Amén.
Lectura bíblica del octavo día:
“¿No saben que ustedes son templo de Dios y que el Espíritu de Dios, de ustedes?” 1 Corintios 3, 16
Al día siguiente, el obispo le pidió a Juan Diego que le mostrase el lugar donde la Señora del Cielo quería que hicieran su ermita. Los llevó al lugar y al llegar, se encontraron con el tío que estaba sano y nada le dolía. El tío manifestó que fue sanado por la Virgen santa y que ésta le había pedido que revelara al obispo la manera milagrosa con que Ella lo había sanado y que su imagen bendita debía llamarse: Virgen María de Guadalupe.
- Pedir la gracia que se desea alcanzar de la Virgen de Guadalupe en esta novena.
(Padre Nuestro, Ave María y Gloria)
Oración final
Virgen de Guadalupe, hija de Dios, gloria y bendita. Gracias por ser nuestra guía, por iluminar nuestro camino y protegernos de los peligros. Ayúdanos a resolver nuestros problemas y danos fuerzas para soportar las penas que agobian nuestro corazón.
Virgen de Guadalupe, te pedimos salud para los enfermos, paz en el mundo entero. Muéstrales el rostro de tu Hijo a quienes no lo conocen.
Santísima Virgen de Guadalupe, en ti confiamos. Amén.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. +